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   Pues no Jesús, no es un error, es mi tema preferido, quizá uno de los más importantes de mi vida. Necesario meditar, estudiar, investigar sobre la educación, por motivos laborales,  porque soy madre de tres hijos, y porque  es un tema  indisoluble con mis intereses. Por eso te agradezco tu colaboración y me alegra que explicites tu punto de vista. Me gusta tu implicación, conoces mis críticas a la visión parcial de algunos pediatras sobre el desarrollo infantil, como si el crecimiento físico y la salud de los pequeñitos fuese lo único importante y se pudiese disociar del resto.

  En la  vida cotidiana de la escuela, y junto a los niños hay un equipo de personas que intentamos que el desarrollo físico, cognitivo y emocional se dé en las mejores condiciones que seamos capaces de ofrecer. Y es muy importante, como dice Jesús, ser percibidos por los niños como un todo, coherente, diverso pero dirigidos hacia unos mismos objetivos. Ya hemos hablado, otras veces, de lo inconveniente de las contradicciones en los educadores de cara a los educandos.

  El artículo de la Doctora Burrueco es esclarecedor, pone el dedo en la llaga, describe con precisión meridiana la situación de la educación aquí y ahora. Somos conocedores del protagonismo que están adquiriendo los niños y jóvenes, en los medios de comunicación, a través de comportamientos que se consideran inaceptables, se debate sobre causas, se buscan culpables.

  Burrueco coge el toro por los cuernos, hace una descripción detallada de la situación, de las causas y ofrece un planteamiento para afrontar la situación.  Obligación de los educadores hacia los niños, coherencia en pautas y normas, obligación de servir de modelo en transmisión de conductas y valores.  Dice la Doctora Burrueco:

“Descoloque de padres, descoloque de profesores, descoloque social”

  Cuando nos quejamos de los educandos, tal vez, algo hayamos tenido que ver los educadores (…).

“Cuando el niño está preparado para
ejercer una habilidad y ésta se retrasa, la
maduración psíquica se resiente y ahora
tenemos muchos niños y adolescentes
inmaduros, infantilizados.”
“Los niños no se educan solos, ni dándoles todo lo que piden”.
  Y parece que el comportamiento apático y descontrolado de jóvenes y adolescentes, surge por generación espontánea. Parece que los padres de mi edad hemos tenido mala suerte, que una concatenación de factores, ajenos a nosotros han devenido en jóvenes desinteresados, con fracaso escolar y dificultades para hacer frente a las múltiples responsabilidades en que se es requerido en la vida social, laboral e incluso de pareja.    La Doctora Burrueco no se anda con divagaciones, nos obliga a reflexionar. Los niños son nuestra responsabilidad, desde el primer momento de sus vidas. Los problemas de pautas de comportamiento, a todos los niveles, no son ajenos a nosotros, somos parte directamente implicada.
  Los niños pequeños no tienen sentido común y si nosotros,los adultos no ejercemos nuestro rol de padre, madre, profesor, educador…debidamente y en su momento, el niño ocupará nuestro sitio, dirigiendo sus comportamientos y sintiéndose debilitado por no tener a su lado una referencia que le dé fortaleza.
 

  Y parece que son temas lejanos, que incluso puede que a nosotros no nos vayan a afectar. Y realmente puede que sea así si ejercemos de padres, profesores, instituciones educativas, coherentes, sólidas en sus planteamientos, fuertes en la resolución de nuestra responsabilidad en la vida cotidiana, en cada aprendizaje de nuestros niños. No se puede delegar en esto, cada uno tiene que cumplir con su obligación hacia los niños. Desde la tarea más sencilla, enseñar a comer, quitar un chupete, enseñar a dormir,  pasando por la exigencia de hábitos de higiene, de orden, de relación con compañeros y adultos…cada tarea que posponemos, que no afrontamos comportará resultados de déficit en la maduración del niño.

  Es difícil que un niño cumpla con sus obligaciones si no hemos sido capaces de transmitir con nuestro ejemplo, en la relación con ellos que es lo natural y lo que no sólo predicamos sino que demostramos en nuestro cumplimiento de responsabilidades. Desde mis vivencias, un SÍ rotundo a las reflexiones de la Doctora Burrueco. No hay que tener miedo al principio de autoridad, no hay que desdibujar en el mapa conceptual del niño la existencia de límites…

“Cuando a los niños y adolescentes se
les enseña, no sólo con la palabra sino
con los hechos, comienzan a creer, a
dar crédito a los adultos y entonces
pueden aprender, en la doble dirección,
que todos tenemos derechos y obligaciones.”
 
 
 
“El principio de la educación es predicar con el ejemplo.”
Turgot.

“Para educar a un niño hace falta la tribu entera.”
Proverbio Africano.

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