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      ¿Cómo estáis? La primera semana es al menos “no aburrida”. Hay un poco de todo.

      En el mes de Agosto posiblemente habéis estado dándole vueltas a la cabeza, es casi imposible no hacerlo, no sabéis si habéis acertado en la elección de Escuela, tampoco si habéis tenido suerte con la educadora que os hemos asignado, ya tenéis las primeras impresiones de la respuesta de vuestr@ hij@ al inicio de su escolarización… el niño en el parque es muy sociable “le encanta estar con otros niños”, si pero… la escuela es otra cosa, por primera vez y con sus escasos 70 centímetros se va a ver solito y no distinguen entre una ausencia temporal y una definitiva.

      El primer día venís con las pautas puestas, casi prendidas con alfileres “porque aunque Marisa me haya dicho que se va a acostumbrar y que tengo que demostrar naturalidad y tranquilidad, la emoción, la preocupación me deboran por dentro”.

      Nosotras nos sentimos observadas, analizadas, a veces hasta nos sentimos como si fuésemos el enemigo “podemos disfrutar de vuestro hijo”. ¡Hay que superar el examen! porque de vuestra confianza en nuestro quehacer dependerá en gran medida el éxito en la adaptación vuestra y del niño.

      La entrada es un momento que hay que intentar mimar con detalle, es aconsejable manifestar con nuestra actitud que la escuela es el sitio que hemos elegido porque es lo mejor para él, en lo posible hay que cuidar el lenguaje ¡tantas veces contradictorio con los hechos!, se deben suprimir frases del tipo ” va a llorar”, “si no me voy”, “ahora mismo vengo”… no se les debe engañar, hay que despedirse y explicarles que después vendréis a por ell@s, podemos aprovechar y como todos nuestros actos con los niños tienen un componente educativo, saludar y conocer a compañeros, educadora. Podemos mantener una conversación si el niño no lo pasa muy mal, si llora mucho es mejor no alargar la estancia de los papás. Siempre intentando ser positivos.

      Después de la entrada intentamos desayunar, los primeros días os aconsejamos que desayunen en casa porque no nos conocen y es difícil que nada más entrar consigamos serenarlos como para desayunar, “además el mundo se ve de otra manera con la tripa llena”

      Y empezamos la tarea. ¿Y qué hacemos en una mañana de adaptación? Las actividades de este período suelen ser libres y atractivas (con pocas normas)  nuestro objetivo es tranquilizar al niño todo lo que podamos para que pueda empezar a percibir el entorno, a los compañeros y sobre todo a nosotras las educadoras, su vínculo con la seguridad, que después devendrá en afectividad.  Son actividades de manipulación y experimentación con los objetos, el espacio…tocando, moviéndose, jugando. Son actividades  cortas y variadas. Ingredientes fundamentales: cariño, paciencia y comprensión. No escatimamos en contacto corporal, caricias, besos, juegos de regazo… Se tienen que “sentir” atendidos en lo básico, en sus necesidades más inmediatas, como si estuvieran en su casa. Si tienen hambre, si tienen sueño, si tienen sed deben sentirse satisfechos con nuestros cuidados. ¡Ya vendrá “sentirse contentos” como para poder explorar, jugar, relacionarse!

      Antes de que finalizase Julio cada educadora revisó los datos que los papás nos dísteis con las características de vuestros hijos, hemos de tenerlas muy presentes, cada niño es un mundo y cuando vienen a la escuela ya tienen unas costumbres que nosotras intentamos mantener para que no se sientan tan desorientados. Intentamos ser muy respetuosas con sus rutinas cotidianas (alimentación, higiene, sueño) Muchos toman biberón pero todos no lo toman de la misma manera, a unos les gusta muy calentito, a otros templado, a unos les gusta parar a la mitad para expulsar el aire, a otros no se debe parar porque si se hace, después no sigue comiendo,unos beben mucha agua, a otros les cantan para dormir… La comida y el sueño de este primer mes nos vienen condicionados por las costumbres y hábitos que nos habéis comentado que tienen adquiridos, ya llegará el momento de conjugar lo viejo con lo nuevo. Ahora no es momento de más modificaciones, son muy pequeños y su vida cambia sustancialmente, hay que esperar a que se acomoden y se manifiesten felices en la escuela para hacer los cambios, si fueran necesarios. Todas las actividades de esta primera semana van dirigidas a mostrar al niño su nuevo entorno y la posibilidad de encontrar en la educadora ese vínculo de apego que en estas edades es imprescindible para que el niño se sienta querido y por lo tanto seguro, condiciones indispensables para su estabilidad y seguridad emocional.

      Cuando los primeros días son muy problemáticos para el niño, es aconsejable acortar horarios. Podéis llamar a la escuela para saber cómo está el niñ@, podéis venir y comprobar “in situ”. Si os encontráis lo suficientemente mal como para que  lo emocional os domine estamos a vuestra disposición, la escuela es vuestra casa y podéis venir cuando queráis a ver a vuestr@ hij@. No nos gusta la adaptación que está prefijada, para todos por igual, nos gusta personalizar, contemplar la individualidad, preferimos la que mira al niño, a su necesidad.

    Después del tercer día, posiblemente empiece a manifestar cansancio. Su esfuerzo de adaptación es grande. Este curso tenemos la suerte de que comenzamos en miércoles, con lo que el fin de semana nos servirá para retomar energías a unos y otros. La única desventaja es que se pierde la secuencia y después de dos días los niños piensan” que ya no hay que volver a ese lugar dónde no están mis papás”

     Es bueno que os acostumbréis al uso de la agenda (nuestro cordón umbilical), preferimos el exceso de información que el defecto. En ella deben figurar notas sobre el acontecer del niño en casa que pueda tener trascendencia para su vida en la escuela, por ejemplo haber pasado una mala noche, un vómito en la cena que necesite de nuestra observación en las comidas del día, una medicación que tengamos que dar (siempre con autorización y descripción  de posología) También en ella deben figurar las peticiones de consulta médica, si escribís con detalle los síntomas nos evitáis a nosotras como intermediarias, y evitamos equivocaciones.

       Esperamos vuestros comentarios en el blog, la comunicación nos enriquece a todos.

       En el mes de Septiembre tenemos que acomodarnos todos poniendo lo mejor de cada uno, ya sabéis cual es mi lema ¡por los niños!

     NOTA: este curso tendréis el menú de la Escuela en la página web, en la sección Datos importantes. Cada mes os pongo una receta de nuestro menú. En cuanto domine un poco el diseño de plantillas, prometo mejorarlo.

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