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   El título no es arbitrario, hemos dado un salto. Teníamos un bebé y se nos está haciendo mayor. ¡Estamos conquistando autonomía !Tiene una fuerte dependencia afectiva (sobre todo con la madre) pero a la vez comienza a hacer cosas de forma autónoma, sin la ayuda de los adultos. Y las hará de forma obstinada, una y otra vez, en sus innumerables intentos hasta que las aprenda. La posibilidad de desplazamiento le permite ser más independiente y obtener un mayor conocimiento de su entorno, pero necesita saber que el adulto está cerca para sentirse protegido, seguro.

Su actividad es arrolladora, camina, sube escaleras gateando,  de pie con ayuda, bebe en vaso, se entretiene mucho tiempo jugando…

Como en artículos anteriores, intento hacer un resumen de actividades favorecedoras de desarrollo. Esta vez para niños de 12 a 18 meses.

   Movimiento.

   Actividades como ofrecerles juguetes a distancias cortas, facilitar apoyos como correpasillos u objetos que se deslicen, pasear con el niño agarrado de la mano…

  Motivar al niño para que desde la posición de gateo se levante, y al revés, cuando está de pie, poner juguetes en el suelo para que los recoja.

–  Actividades de poner y quitarse prendas de ropa. ¡Ideales los calcetines!

  Hojear los cuentos. Lo suelen hacer de forma rápida, podemos conseguir más tranquilidad llamando su atención sobre las imágenes.

–  Juegos con cajas grandes, para meterse dentro. Les encanta entrar y salir, levantar la pierna, sentarse dentro. Simulamos que vamos en coche, en tren… “chuc, chuc, chuc”. Podemos llenar las cajas con objetos, papel para rasgar, arrugar…

  Con botes cilíndricos, de distintos tamaños, jugamos a encajarlos, introducir y vaciar, ordenar y apilar.

  Tienen una gran necesidad de explorar, podemos darles materiales como la plastilina que proporcionen al niño la posibilidad de desmenuzar, agarrar, aplastar, coger, hacer fuerza…

  Jugamos a rodar la pelota, lanzarla de pie y sentados, bailamos, gateamos por debajo de una mesa, cantamos canciones con movimientos de manos,

Tengo una manita,

la saco a bailar,

la cierro, la abro

y…¡atrás!

Hacemos andar hacia atrás (hacia los 18 meses)

Atrás, atrás, atrás,

igual que los cangrejos.

Ahora hacia adelante,

ahora hacia adelante,

igual que los conejos.

   Lenguaje.

A esta edad mantienen la atención poco tiempo, unos dos o tres minutos. En su expresión ya existen las palabras (nombres, verbos o adjetivos) que implican una frase.

–  Los cuentos tienen que ser de pocas páginas, con hojas gruesas, figuras que les resulten cotidianas, de formas y colores variados. Podemos explicarles las imágenes y pedirles que reconozcan animales, objetos… “esto es un perrito que hace guau, guau, cuando ladra y salta”. Nombrar los objetos mientras los señala.

  Les gustan los libros en los que salen niños haciendo actividades conocidas, libros con sonidos, con adivinanzas, con solapas, libros para el baño…

  Cantar canciones de animales mientras imitamos los sonidos.

Los pollitos dicen

pío, pío, pío,

cuando tienen hambre,

cuando tienen frío.

–  Pedir al niño que diga el nombre de lo que quiere (pan, agua…). No debemos conformarnos con que lo señale, debe intentar pronunciarlo. En este semestre, aparecen las frases de, al menos, dos palabras, deformadas fonéticamente y que habremos de interpretar en función del contexto.

  En las actividades de la vida cotidiana podemos aprovechar para hablar con el niño sobre lo que observamos.

   Social.

A esta edad, el niño está muy influenciado por los vínculos afectivos que establece con las personas de su alrededor, especialmente con su madre. Durante este segundo año de vida va a ampliar sus relaciones con otros niños y adultos. Evidencia sus preferencias por determinadas personas. Es a través de las relaciones con los miembros de su familia como se irá haciendo consciente y aprendiendo conductas sociales.

  Juegos de imitación de las actividades cotidianas, acunar a un muñeco, darle de comer, bañarlo… Representar situaciones y establecer vínculos afectivos.

  Aprovechar el momento de cualquier actividad rutinaria y dar al niño órdenes sencillas, que lleve o traiga algún objeto (la cuchara, en la hora de la comida), el peine… “siéntate en la silla”, “ven cerca del aro”…

  Juegos de exploración del medio en que se desenvuelve.

  Actividades de iniciación al juego primario con otros niños, cada uno se dedicará a una actividad distinta, el adulto debe reforzar el acercamiento.

  Animarle a utilizar expresiones de afecto, besos, caricias, abrazos.

   Cognitivo.

Ya tiene cierta información sobre los objetos y los elementos de su entorno, lo que  permite establecer relaciones de causa/efecto y anticipar determinados acontecimientos.

  Actividades de encaje, de piezas, de recipientes. Actividades de abrir y cerrar, de coger varios objetos a la vez, de hacer torres con cubos, de empujar o arrastrar cochecitos por un circuito.

  Realizar garabatos en una hoja, con pintura de dedos, estampaciones, pegar, rasgar…

   Audiciones musicales que podemos acompañar de palmadas, baile, instrumento musical (pandereta, pulsera de cascabeles, tambor…)

  A la hora de comer, sentar al niño  a la mesa con el resto de los comensales. Colocar sus cubiertos e indicarle como debe usarlos, permitiendo que utilice la cuchara, intentando derramar poco. Ya tiene que comer segundos platos, con la comida troceada (trozos muy pequeños)

  Cuando cambiamos el pañal comentar al niño “hay pis”, antes del cambio preguntar al niño “¿has hecho caca?, ¿has hecho pis?”. Jugar con los muñecos a cambiar el pañal.

  Jugar al escondite, tanto esconderse como buscar a quien se haya escondido.

   Juguetes.

Juegos de arrastre, correpasillos, anillas, construcciones, bolas para ensartar, puzles, juegos de enroscar y desenroscar, pinturas de dedos, ceras gordas, cuentos, tableros de actividades, teléfonos, marionetas, plastilina, pelotas, animales…

¡No os olvidéis de alabar sus logros!

Nota: ¡Felicidades Noa! Hoy cumple un año.

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