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  COMO ESTIMULAR LA AUTOESTIMA EN LA INFANCIA

   Tener una buena autoestima se refiere a “Quererse a sí mismo aceptando los propios logros y limitaciones”.
   La autoestima incluye: el autoconcepto, la confianza en sí mismo y en los otros, el saberse querido, la aceptación del reto, la motivación por el logro, la superación de sí mismo y la capacidad de aceptar los propios fallos.
   Cuando hablamos de la autoestima nos referimos al grado de aceptación de sí mismo, al grado de estima que se profesa hacia su propio concepto. Se trata de sentirse bien consigo mismo, con su propio proyecto de autorrealización.

   Los niños (as), van construyendo el concepto de sí mismo a medida que van creciendo:

1. Van formándose una idea de quiénes son, si gustan o no, si son aceptados o no.
2. Van creándose expectativas acerca de sus posibilidades.
3. Van descubriendo el sentirse bien o a disgusto con lo que hacen.
4. Van construyendo un clima, un tono emocional y una predisposición a disfrutar con los retos de la vida; o por el contrario, a lamentarse y ver lo negativo.

   A partir de este proceso constructivo, los niños (as) van a irse colocando en una de las dos posiciones emocionales básicas que llevan a los extremos de la autoestima:
1. Disfrutar, plantearse retos, ver la vida desde una perspectiva positiva, de trabajo, con curiosidad, con facilidad para la empatía, con recompensas, con visión creativa, intentando superar los problemas (Autoestima positiva) …o, por el contrario…
2. Angustiarse, ser incapaz de ver lo positivo, abrumarse ante cualquier dificultad, retirarse ante situaciones que le resultan exigentes o le plantean retos, o paralizarse.
   Así, poco a poco y desde la más temprana edad, se va moldeando el concepto de uno mismo, la emoción y el sentimiento hacia nuestra propia persona y, creando las bases que permanecerán en el tiempo. En este proceso, padres y educadores tienen un importante papel ya que la imagen que el niño (a) va creando acerca de sí mismo dependerá en gran medida del estilo educativo que empleen.
 
¿COMO AYUDAR A CONSTRUIR UNA BUENA AUTOESTIMA EN LOS NIÑOS?

1. Devolviéndole una imagen positiva y ajustada de sí mismo.
   Viendo su aspecto positivo; sin “inflar”, ni exagerar ningún aspecto; aceptándole.
2. Motivándole a afrontar el conocimiento de lo que le rodea con curiosidad e interés. Creando un clima de descubrimiento agradable y positivo.
3. Reforzándole en sus logros.
4. No recalcando sus fracasos. Lo que ha hecho mal no se lo podemos presentar como algo que está bien, pero podemos relativizar su fallo.
5. Dándole la oportunidad de que se enfrente a los conflictos y ponga en juego sus habilidades para resolverlos autónomamente.
6. Criticando sus actos, nunca a su persona.
   Cuando tengamos que limitar su acción, podremos explicarle que lo que ha hecho no está bien, que no nos gusta, pero diferenciando, claramente, su acción de su persona. Es decir, podemos decirle: “Eso está mal”, pero nunca le diremos: “Eres un desastre” o “Que malo eres”.
7. Asegurándole nuestro afecto incondicional, independientemente de sus logros y de su comportamiento.
   El niño necesita sentirse seguro y querido por sí mismo.
8. Evitando los castigos.
   Se ha demostrado que aunque el castigo parece servir, a corto plazo, para regular la conducta, es totalmente inútil para generar cambios a mediano y largo plazo. A corto plazo puede servir, momentáneamente, pero sin permitir interiorizar el sentido de la norma, generando daño en la propia estima, dolor emocional, resentimiento hacia la persona que castiga y deseo de vengarse, volviendo a transgredir cuando no se es visto.
9. Facilitando al niño (a) una salida “airosa” de los conflictos.
   Cuando a un niño (a) se le niega algo que quiere o se le impide que lleve a cabo una acción determinada es conveniente ofrecerle y ayudarle a tomar una opción alternativa e incompatible con la anterior; que sea adecuada, que respete la norma y que, de ser posible, elija entre varias.
10. Permitiéndole la expresión de sus sentimientos.
   Las emociones personales son el último reducto de la intimidad. Se debe evitar enseñar a los niños a disfrazarlas desde pequeños. Se puede exigir un control sobre la acción, no sobre la emoción. En un ambiente afectivo adecuado las emociones irán madurando positivamente.
   Todo esto supone mirar a los niños (as) con respeto y afecto; con una visión libre de los temores y esperanzas propias de los adultos; reconociendo sus capacidades, reforzándolos en sus logros; ayudándolos a identificar y solucionar sus dificultades y permitiéndoles descubrir “lo que hay de especial en cada uno de ellos”. Esta es la piedra angular de la autoestima.
 
Publicado por Julia Babarro Calviño en 19:02
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