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   Sé que lo que hoy voy a escribir no me va a granjear muchas adhesiones, la defensa de la enseñanza privada “no viste”, “no queda progresista”, “no es lo políticamente correcto”, pero tengo que hacerlo. Incluso aportaré argumentos válidos a los que se están convirtiendo en nuestro “fatum”. Mi ética profesional y la situación en que involuntariamente nos vemos inmersos, me obligan.

   He iniciado una campaña de divulgación de la situación en la que se encuentra la Educación Infantil Privada en la Comunidad de Madrid. ¡Se quiere acabar con nosotros! Una política de creación de escuela pública con gestión privada, a mi modo de ver desproporcionada y sin criterio educativo, es a día de hoy nuestra espada de Damocles. Mucha gente pensará ¡bien! esto supone un gran beneficio social. En lo económico, según se mire, en lo educativo, NO. Yo os explico mis argumentos. Vosotros valoráis.

   En parcelas municipales, con dinero estatal, con construcción autonómica se han creado un gran número de escuelas, que se han dado a concurso público. Y no me preguntéis cómo, el caso es que la gestión de éstas ha ido a dar a manos de empresas cuyo “motum” no es precisamente el educativo, pienso que se ha entrado en el mercadeo de la enseñanza. Con plazas que nos cuestan a todos más que las de los universitarios en la mejor facultad privada. Parece que no importa. A fin de cuentas tal y como está la enseñanza en España, que más da cargarse lo poco que funcionaba. Electoralmente da un rendimiento espléndido.

   En el año 91, nos adaptamos a la LOGSE, nuestros centros se dignificaron. Nos reinventamos. Que nadie piense que fue fácil, en nuestra etapa, los beneficios no han dado nunca mas que para poder llevar adelante nuestra labor. No somos los colegios que cobran 600 y 700 euros por menos trabajo que el nuestro. Cuando hemos hecho el esfuerzo de tantos años dando un servicio social que nadie daba, cuando nos hemos adaptado a todas cuantas exigencias se les han ocurrido, ahora ya no les interesamos. No nos tienen en cuenta. Somos un sector sumiso que sólo ha sabido trabajar por el puro placer del desarrollo vocacional.

   Sé que no queda progresista defender a la privada, sé que estamos solos. Pero también sé que nadie como nosotros hemos defendido la educación de los niños de nuestro ciclo, desde horarios inhumanos, sueldos precarios y ausencia de derechos. ¡Esos trabajadores callados somos nosotros! Los educadores de la privada.

   La educación en España, ya lo he dicho muchas veces, está mal. Merece todo nuestro esfuerzo porque es la mejor inversión de futuro. Creo firmemente que nuestro sacrificio tendrá consecuencias negativas no deseables para los que siempre son las víctimas, los indefensos, los que no tienen voz, LOS NIÑOS.

   Os doy el enlace de la carta que hemos hecho llegar a distintas Asociaciones de enseñanza. Manteneros al margen de nuestra realidad no me parecía correcto. Eliminar la libertad de optar por otro tipo de educación es perder un derecho.

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

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