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La Adoración de los Magos. Rubens

    Hoy quiero dejar aparte toda la teoría, las reflexiones sobre prácticas recomendables, disquisiciones consumistas… Hoy quiero revivir la emoción, la que te lleva en un vuelo a la infancia, a noches de excitación por la ilusión, a nerviosismo por ese amanecer que no acaba de llegar, a ese dormir con un ojo abierto ¡quién sabe, tal vez pueda ver a alguno de ellos!

    Hoy quiero decirles a Los Reyes Magos que he intentado portarme bien (el esfuerzo también cuenta, porque claro está que las posibilidades no siempre ayudan) y que espero mis regalos/recompensa.

    Quiero seguir percibiendo el cariño de los míos, motor de mi vida entera. Y corresponder con toda la fuerza que sólo te da el amor a tu familia.

    Quiero ser sensible a las inquietudes de mis amigos, disfrutar de sus alegrías, ser descanso para su hastío y poder mandarles “a la porra” cuando se pongan insoportables sin que me lo tengan muy en cuenta.

    Quiero ser cercana a mis compañeros de trabajo, que la costumbre y los años de convivencia no permitan que no demuestre mis afectos hacia ellos. Quiero la inteligencia suficiente y necesaria para trabajar junto a ellos, en nuestros objetivos, con criterios de colaboración y equipo.

    Quiero fuerzas, que mis 54 kilos no se le hagan muy pesados a mi trabajada espalda. Quiero salud para atender a mis obligaciones (os prometo que las de una señora de 50, mamá, esposa, hija, nuera, maestra, amiga, cocinera, jardinera… son, dejémoslo, en bastantes)

    Quiero que nadie de mi entorno se vea en situaciones de sufrimiento extremo por salud u otros temas, de esos que no se quieren como sorpresa.

    Quiero que nuestros gobernantes sean capaces. Quiero una sociedad en la que todos los padres/madres no tengan la preocupación por dar de comer a sus hijos y tengan derecho a su puesto de trabajo digno.

    Quiero que esta revolución que ya hierve en las redes sociales de los docentes, de las metodologías y las estrategias, tenga un campo fértil y se extienda por cabezas y corazones como la pólvora, en beneficio de nuestros chicos, los alumnos.

    Quiero un mundo más justo, más equitativo en el que tenga su reinado la justicia social.

    ¿Que es mucho? Si.

    Ya os dije al principio que me iba a permitir el lujo de volver a la infancia, a la emoción.

    ¡Felices Reyes Magos!

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