Etiquetas

, , , ,


   Publicado por Juan Ignacio Castro.

   Aniversario del nacimiento en 1812 de Charles Dickens, mi autor inglés favorito, que escribió, no hace falta recordarlo, obras tan conocidas como Oliver TwistCasa desolada,Cuento de NavidadDavid Copperfield. A él le debo horas y horas de agradabilísima lectura. Sus textos son entrañables y llenos de humor; a veces, sí, nos pueden parecer lacrimógenos, pero la manera en la que trata en sus novelas a las personas humildes, a los pobres, su permanente optimismo y su fe en la capacidad de cada uno de esforzarse y progresar me cautivan. Lo sé, soy un clásico… aunque la última adapatación al cine de una de sus obras es del 2009, por algo será. Dickens es una figura de primer orden en la literatura universal, no sólo en la de lengua inglesa y un aniversario es siempre un buen motivo para releer o redescubrir a un autor como él. Por ello os propongo conmemorar la ocasión (y con vistas alcentenario del año próximo) publicando nuestros fragmentos o citas favoritos de la obra de Dickens (en español o en inglés) en nuestros respectivos blogs el próximo día siete de febrero, añadiendo a nuestras entradas la etiqueta Dickens2011. Puede ser también una buena manera de dárselo a conocer a nuestros alumnos o realizar alguna actividad con ellos. Si queréis, podéis poner en los comentarios aquí mismo la dirección de vuestro blog, para reunir a todos los que nos unamos a la celebración. También me podéis encontrar en twitter, en facebook o en aicolenet.

    Toda la obra de Dickens está en internet. Además de los ya incluidos, aquí tenéis más enlaces dickensianos:

¡Feliz lectura!

   La escuela se suma a la celebración del aniversario, dos pequeños fragmentos de su obra David Coperffield, uno del primer capítulo, otro del XXIV.

   Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará, lo dirán estas páginas. Para dar comienzo a mi historia desde el principio, diré que nací (según me han dicho y yo lo creo) un viernes a las doce en punto de la noche. Y, cosa curiosa, el reloj empezó a sonar y yo a gritar simultáneamente.

   Teniendo en cuenta el día y la hora de nacimiento, la enfermera y algunas comadronas del barrio (que tenían puesto un interés vital en mí varios meses antes de que pudiéramos conocernos personalmente) declararon: primero, que estaba predestinado a ser desgraciado en esta vida, y segundo, que gozaría del privilegio de ver fantasmas y espíritus. Según ellas, estos dones eran inevitablemente otorgados a todo niño (de un sexo o de otro) que tuviera la desgracia de nacer en viernes y a medianoche.

   No hablaré ahora de la primera de las predicciones, pues esta historia demostrará si es cierta o falsa. Respecto a la segunda, sólo haré constar que, a no ser que tuviera este don en mi primera infancia, todavía lo estoy esperando. Y no es que me queje por haber sido defraudado, pues si alguien está disfrutando de él por equivocación, le agradeceré que lo conserve a su lado…

   …Y ahora ha llegado el momento de terminar mi tarea. Me cuesta trabajo arrancarme a mis recuerdos; pero las figuras se borran y desaparecen. Sin embargo, hay una que brilla como una luz celestial y que ilumina todos los demás objetos que me rodean, dominándolos, y que permanece.

   Y ahora que ha terminado mi historia, vuelvo por última vez mi vista atrás, antes de cerrar estas páginas…

   Me veo con Agnes a mi lado, continuando nuestro viaje por la vida. Nos rodean nuestros hijos y amigos, y a veces, a lo largo del camino me parece oír voces que me son queridas.

   ¿Cuáles serán los rostros que más me atraen entre esa multitud de voces? Aquí están, se me acercan para contestar a mi pregunta…

   …Vuelvo la cabeza y la veo a mi lado, con su belleza serena. Mi lámpara va a apagarse, ¡he trabajado hasta tan tarde esta noche!; pero la presencia querida, sin la que no soy nada, me acompaña.

   ¡Oh Agnes, alma mía! ¡Ojalá tu rostro esté así presente cuando llegue el verdadero fin de mi vida! ¡Quiera Dios que cuando la realidad se desvanezca ante mis ojos como sombras, lo encuentre todavía a mi lado, señalándome el cielo!

¡Feliz lectura!

Anuncios