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    Bebés e informática,  Estamos concienciadas de nuestra imperiosa necesidad de aprender sobre nuevas tecnologías en relación con la enseñanza. Nos inscribimos en cursos, el de ahora, “La informática en el aula”, al principio nos hizo sentir desconcierto porque nuestras expectativas no se correspondían con los contenidos que ofrecía.

    Hoy, ya estoy metida de lleno. No creáis que es resignación, aquí los matices importan, me he acomodado al contenido. Quiero decir que la temática me ha hecho descentrarme del primer posicionamiento para ver los aspectos positivos que podía incorporar a mi experiencia.     Y como el principal objeto de este blog es compartir, pues os quiero hacer partícipes de esas cosas que he encontrado enriquecedoras.     Desde edades tempranas los niños tienen la posibilidad de acceder a los recursos didácticos y/o de ocio que ofrece la red, no sólo en las escuelas, también en sus casas, incluso, no me equivoco mucho si digo que antes en sus hogares. A veces estos primeros pasos son dados de forma totalmente garante del beneficio para los peques, desde posturas del adulto basadas en el conocimiento del instrumento y de las características de quien lo utiliza, niños de entre 1 y 6 años. Otras, es la moda o tendencia social lo que dirige nuestro proceder, sin reparar en buenas prácticas.     Por eso he pensado que siendo ya imprescindible que los docentes asumamos el cambio de paradigma educativo, la necesidad de la escuela 2.0, también lo es que nos formemos adecuadamente para optimizar nuestra capacitación. Nuestra etapa es especialmente delicada por las características de nuestros educandos y por lo decisivo de nuestra impronta en sus vidas. Quizá no nos venga mal meditar sobre la relación desarrollo del sistema nervioso en los chiquitines y actividad informática. Y me he decidido a copiar parte del contenido de uno de los temas:

    “El hecho de que la utilización del ordenador requiera de una determinada destreza motora fina, de que la permanencia frente a él guarde una relación significativa con la actividad nerviosa superior y la capacidad de resistencia mental, que se utilicen imágenes visuales y sonoras que precisan un nivel perceptual específico, que el contenido principal de las tareas computacionales tenga que ver mucho con la solución de problemas y estrategias de aprendizaje que implican la utilización de procedimientos lógicos, por solo nombrar algunas particularidades de este tipo de actividad, implica un análisis y estudio de estos procesos y formaciones en relación con el hecho informático.

  • El sistema nervioso no está totalmente maduro al nacimiento. Por lo que la formación de conexiones temporales es muy inestable, formándose y perdiéndose con la misma facilidad. Las tareas que se conciban en el ordenador para estos niños, cuando se persigan fines educativos, tienen que poseer un determinado reforzamiento y repetición, para poder consolidar las habilidades. Lo nuevo se asimila rápidamente pero con igual celeridad se pierde. La precaria estabilidad de los estereotipos dinámicos que se forman en estas edades, requiere de la repetición en condiciones similares.
  • Progresivo aumento de la capacidad de trabajo del sistema nervioso central. Esto significa que las tareas informáticas para estos niños tendrán una duración diferente, e irán siendo más extensas temporalmente según el aumento de la edad. Por supuesto, el límite para establecer la longitud de estas tareas tendrá que tomar en consideración tanto la propia capacidad de trabajo de las neuronas, como su resistencia a una estimulación mantenida.
  • Resistencia limitada de las células nerviosas ante los diferentes estímulos. Las actividades de los programas informáticos para estas edades tienen que ser apropiadamente dosificadas, tanto en tiempo como en profusión de estímulos, para no provocar sobreexcitación de la corteza cerebral, y derivar en fatiga por sobrecarga funcional. En la parafernalia electrónica de juegos y vídeos para estas edades, es harto frecuente encontrar productos en los que existe una desbordada abundancia de sonidos, luces, movimientos, etc., que están muy por encima de la resistencia funcional cortical de los niños en este período de la vida, lo que les sobreexcita y fatiga en grado extremo. Cualquier programa informático educativo para la edad debe concebirse para que permita el cambio gradual de una acción a otra, sin exigir respuestas rápidas e inmediatas que los niños serían incapaces de dar de manera apropiada.
  • Desequilibrio de los procesos de excitación e inhibición .Un buen programa informático educativo preescolar tiene que ser un artificio tranquilo, que impulse a los niños a realizar acciones sin provocarles sobreexcitación, donde la asimilación del contenido se realice de manera gradual, lo cual no quiere decir que sean tareas lentas y monótonas que no atraigan su interés ni llamen su atención.
  • Poca movilidad o transferencia de los procesos de excitación e inhibición. Al respecto, cualquier programa informático educativo para la edad debe concebirse para que permita el cambio gradual de una acción a otra, sin exigir respuestas rápidas e inmediatas que los niños serían incapaces de dar de manera apropiada.
  • Fácil alteración del estado óptimo de excitabilidad de la corteza cerebral. Cuando el programa informático está mal concebido para la edad (lo cual no es infrecuente), puede ser un elemento colaborador del mal funcionamiento cortical, por provocar sobrecargas o sobreestimulaciones para los cuales no está preparado su joven cerebro. Desde este punto de vista, el programa informático educativo preescolar tiene que atender a estas particularidades esenciales de conjunto.
  • Fácil aparición de la inhibición externa. Los niños en las edades más tempranas son tan distraídos porque se sienten atraídos continuamente por cualquier estímulo exterior, sin que ello implique un desorden de su actividad cortical, sino una particularidad característica de su sistema nervioso. En cuanto a la informática en el aula, esto lleva a considerar las condiciones en las cuales tal actividad debe realizarse con estos pequeños, es requisito indispensable que el ordenador esté situado en condiciones ambientales sedadas y donde no incidan colateralmente estímulos fuertes de otra índole.
  • Desarrollo paulatino de la inhibición condicionada interna. Si a los niños se les han formado determinadas conexiones temporales mediante el ordenador y éstas no se refuerzan, pueden perderse fácilmente; pero también si en esas repeticiones se han adquirido reacciones indeseables, pueden dejar de reforzarse mediante la inhibición interna para conducir a su eliminación. Esto exige que, a la hora de crear la actividad informática, se haga un estudio detallado de las conexiones temporales que se pretenden formar y de todas aquellas que pueden interferir como consecuencia del aprendizaje de las primeras.
  • Fuerte influencia de los segmentos subcorticales del sistema nervioso central sobre la corteza cerebral, y poca significación inicial del segundo sistema de señales de la realidad. Las zonas subcorticales del sistema nervioso central ejercen una poderosa influencia sobre el comportamiento de los infantes, lo que los hace particularmente emocionales e impulsivos, características que se va a mantener prácticamente durante toda la primera infancia y que solo paulatinamente se supeditan al control de la corteza cerebral. Esto determina que la palabra tenga poco nivel regulador del comportamiento del menor de esta edad, por lo que la realización de la actividad constituye un elemento mucho más favorecedor de la regulación de la conducta que la explicación o la orientación verbal. De ahí que los programas informáticos educativos hayan de apoyarse más en acciones a ejecutar que en instrucciones verbales, pues a los pequeños les cuesta mucho trabajo asimilarlas. Desde este punto de vista, las tareas informáticas también han de promover el entusiasmo e interés, con elementos que impulsen su actividad, pero cuidando que no sobreexciten emocionalmente o inciten su natural impulsividad.
  • Concentración y localización progresiva de la actividad motriz. La actividad motriz en el recién nacido es difusa y global, por primar el proceso de irradiación en la corteza cerebral, en la medida en que se va dando la maduración del sistema nervioso y la progresiva mielinización de las fibras corticales. Esta excitación se va concentrando y los movimientos se hacen más específicos y exactos, lento proceso que trascurre durante toda la etapa de la primera infancia, y marca el nivel de las destrezas motrices de los niños. La elaboración de los programas informáticos educativos en estas edades no solamente tiene que contemplar la dosificación de las estimulaciones visuales y auditivas, así como de los contenidos y objetivos, sino también de las acciones motrices a realizar en las actividades informáticas, lo cual ya no se refiere exclusivamente a los programas informáticos, sino también al hardware: el diseño del teclado, el tipo de monitor, los requisitos ergonómicos de la actividad informática.
  • Formación insuficiente de los mecanismos de adaptación Todo cambio, por mínimo que sea, implica una acomodación a las nuevas condiciones, e involucra reacciones de tipo físico, psicológico y hormonal, que pueden perdurar más o menos en relación con la positividad o la nocividad de los factores actuantes. Acostumbrarse a trabajar con un ordenador también implica un proceso de adaptación, que ya no solamente implica un estudio de los objetivos y contenidos de las tareas, su elaboración desde la técnica informática, el tipo de hardware, etc., sino también su relación con las distintas formas del aprendizaje que los niños han de utilizar en su proceso educativo.

Más aspectos que debemos conocer y tener en cuenta:

  •  La motricidad, al igual que cualquier otra función o propiedad del organismo humano, sigue un largo camino de maduración y perfeccionamiento, en el que intervienen numerosos factores de tipo interno y externo. Así, de una actividad motora indiferenciada y global al momento del nacimiento, en los primeros años se alcanza un notable desarrollo de las capacidades coordinativas motoras gruesas y finas, que hacen del niño un ser apto para la vida. Esto está dado, por una parte, por las causas internas del organismo, particularmente las leyes del desarrollo físico y motor, la céfalo-caudal y la próximo-distal, y por la otra, por los condicionantes externos, básicamente las condiciones de vida y educación. En el esqueleto de los niños predomina el tejido cartilaginoso, y es sólo hacia el final de la primera infancia cuando se osifican todas las curvaturas de la columna vertebral. Hasta los 5 años, una parte aún importante de los huesos de la muñeca de las manos y la planta de los pies continúa con predominio de tejido cartilaginoso, por lo que se debe observar cómo realizan movimientos gruesos que involucren estas estructuras, pero también acciones motoras finas, las cuales son indispensables para poder actuar sobre el teclado del ordenador. En estas acciones, en particular en los movimientos finos de la mano, hay que considerar igualmente, además del predominio del tejido cartilaginoso, la maduración del sistema nervioso central y la dirección de los movimientos, que requieren de un trabajo diferenciado por parte del cerebro. Por esto, en la labor educativa con los niños de estas edades se dedica gran atención al trabajo con los pequeños músculos de las manos, en particular aquellos que tienen que ver con los dedos. La no atención apropiada a estos movimientos puede crear hábitos motores incorrectos que son luego muy difíciles de erradicar, y que pueden provocar en los educandos un nuevo esfuerzo físico y mental, y un mayor gasto energético, que puede consecuentemente traer rechazo a la actividad. Esto implica proteger el plano muscular que incide en el movimiento dado. La actividad con el ordenador precisa un determinado desarrollo de las capacidades motrices infantiles, particularmente de la motricidad fina, la cual es indispensable para la realización de los movimientos digitales necesarios para las ejecuciones previstas en las tareas. Esto exige un estudio concienzudo sobre cómo estructurar la actividad informática para que se adecúe apropiadamente al nivel del desarrollo motor de los niños, y no sea causa de fatiga funcional ni de daño morfoesquelético.
  • Actividad con los objetos. El niño pasa de actividades de manipulación, a actividades de correlación y a instrumentales. El hecho de que la actividad informática se realice mediante un medio instrumental posibilita que, como instrumento en sí mismo, el ordenador permite desarrollar aquellas cualidades y funciones inherentes a la actividad instrumental como tal, pero, a la vez, la actividad informática tiene un contenido cognoscitivo que también constituye un medio del desarrollo psíquico, lo que le da un doble carácter desarrollador a este tipo de actividad. Esto, por sí mismo, justificaría su inclusión dentro del proceso educativo de la primera infancia.
  • Desarrollo de la percepción. La percepción, por supuesto, sigue un trascurso evolutivo; es muy imperfecta en los primeros años y, aunque ya en la lactancia el bebé domina acciones visuales relacionadas con la prensión y la manipulación, al final del primer año es aún incapaz de examinar un objeto de forma continua y sistemática, y tampoco identifica sus características particulares. Por lo general, a esta edad el objeto destaca por algún rasgo evidente que salta a la vista. Es frecuente que este sea un pequeño detalle. Por eso, si ha aprendido a comprender el significado de una palabra relacionada con una parte del objeto, es común que designe cualquier otro con esa misma palabra, siempre y cuando posea algún rasgo semejante. Para que la percepción de este niño o niña sea más completa y multilateral, es necesario enriquecerla con nuevas acciones perceptuales que reflejen otras características del objeto y amplíen su concepto, en lo que juegan un gran papel las acciones de correlación e instrumentales anteriormente descritas. Aquí el ordenador puede ser un medio importante en la consecución de este propósito, pues en la medida en que los niños comparen las propiedades de los objetos y puedan vincularlas mediante acciones de orientación externa, llegarán a relacionarlas de manera visual, creando así un nuevo tipo de acción perceptual en la que empiezan a orientarse visualmente, lo que marca de por sí un desarrollo de la percepción cualitativamente superior. En este largo camino del desarrollo de la percepción, la utilización de actividades informáticas puede constituir una vía metodológica efectiva, y cuyo uso puede concebirse en dos direcciones:
    1 Como procedimiento metodológico, para ayudar al desarrollo de la percepción como proceso cognoscitivo.
    2 Como medio para el desarrollo de habilidades que son necesarias para la propia utilización de la informática en estas edades.
  •  Desarrollo del pensamiento, habilidades intelectuales e informática. Durante la primera infancia se distinguen tres tipos o formas específicas del pensamiento. Esto determina que el programa informático se elabore considerando las formas predominantes de la actividad mental en cada período: más hacia la acción ejecutora externa en los primeros años, luego predominantemente funcionando con imágenes o representaciones, y finalmente posibilitando el uso del lenguaje y los conceptos, relaciones más abstractas, hacia el límite de la primera infancia.
El pensamiento en acciones.
El pensamiento en imágenes.
El pensamiento lógico-verbal.
  • Sobre la capacidad es imposible trabajar directamente, porque es una formación psicológica cuyo desarrollo es indirecto. Esto implica que, para formar una capacidad, sólo puede hacerse mediante conocimientos, hábitos y habilidades que se formen de determinada manera, pues de no hacerse así, solo queda una adquisición a nivel empírico, conductual, manual. Así, la informática educativa en la primera infancia ha de dirigirse a la formación de capacidades y habilidades motrices e intelectuales generales, en primer término, y a las específicas solamente hacia los finales de la edad.
  • Atención, memoria, imaginación e informática. La atención, la memoria y la imaginación han de tratarse conjuntamente, pues entre estos tres procesos cognoscitivos hay muchos rasgos comunes en la etapa de la primera infancia. Dadas las particularidades de los niños de estas edades, estos procesos se caracterizan por ser predominantemente involuntarios durante todo el trascurso de la primera infancia. Dicha involuntariedad constituye una dificultad y un reto para la labor educativa informática.
  • En el caso de la atención, los niños se concentran mientras no decaiga su interés. Este se logra mediante dos tipos de procedimientos: uno, promoviendo actividades que les sean atractivas; dos, reforzándolas mediante el lenguaje. Los programas informáticos educativos necesitan un nivel específico en la atención de los niños, para lo cual han se ser amenos, variados, cambiantes. Si los estímulos que se utilizan son permanentes y poco llamativos, la concentración en las tareas decaerá. Si, por el contrario, son excesivos y de cambio constante, no permiten la localización de la excitación, y los niños se distraerán, o rechazarán la actividad. Se requiere entonces de una apropiada dosificación de estímulos, que paulatinamente vaya exigiendo una mayor concentración de la atención, y su progresivo control.
  • La memoria de la niñez también es básicamente de carácter involuntario. Esto quiere decir que no se plantean el objetivo consciente de recordar algo; la retención mental y la recordación incidental tienen lugar independientemente de su voluntad y de su conciencia. Está muy relacionada con la atención, y los niños retienen en la mente aquello hacia lo cual prestaron su atención en la actividad, hacia lo que produjo una impresión en ellos.Las condiciones más propicias para su dominio se realizan durante el juego, cuando la retención mental es una condición para la realización exitosa del papel asumido por los niños en dicho juego. La actividad informática puede ser un medio muy efectivo para consolidar las acciones mnemónicas, al señalarles a los niños un plan de acción mediante estímulos que se les presentan en el ordenador, y por medio de los cuales obtienen un resultado que les puede resultar placentero y entretenido. Estas instrucciones de tipo visual (y quizá también acompañadas por un elemento sonoro o verbal) requieren de un orden determinado para alcanzar su objetivo, lo cual ha de propiciar que los pequeños se planteen de manera consciente la necesidad de retener lo visto u oído, para obtener el resultado que desean.
  • En sus orígenes, la imaginación está relacionada con el surgimiento de la función simbólica de la conciencia, hacia finales de la edad temprana. Esto ha de permitir que los niños puedan completar y sustituir las cosas, acontecimientos y situaciones reales por representaciones, y de construir, a partir de las imágenes acumuladas en su experiencia, nuevas representaciones. Lo anterior plantea que cuanta más rica sea la experiencia de la niñez, cuanto más hayan visto, oído y conocido, cuantas más cosas vivan y descubran, más representaciones podrán crear, y más rica será su imaginación. Al principio, los niños precisan apoyos externos en sus juegos, pero luego se produce una interiorización, se crea una acción lúdica con el objeto que permite su transformación, dándole un nuevo sentido y representándose mentalmente nuevas acciones. Esta imaginación que se forma en el juego se representa ulteriormente en otros tipos de actividades, tales como el dibujo, la recitación de poesías o relatar cuentos. Y cómo no, al trabajar con un ordenador. Si una actividad o juego informático permite que los niños puedan hacer sustituciones y modificaciones a los estímulos que directamente perciben, y crean imágenes nuevas a partir de estos elementos conocidos, enriquecen la posibilidad de imaginar otras situaciones.
  • Desarrollo del lenguaje e informática. Por último, pero no por ello menos importante, el lenguaje tiene un papel primordial en el uso de la informática en las primeras edades, pues mediante la palabra se fijan de manera más firme aquellas relaciones y condiciones a las que los niños se enfrentan en su actividad práctica.
  1. En primer término, se propicia un incremento notable del componente léxico y semántico del vocabulario, por la inclusión de nuevos vocablos que forman parte de la jerga informática: teclado, pantalla o monitor, gráfico, imagen, control, o acepciones de otros ya conocidos, como ratón, que aumentan su caudal lingüístico semántico y articulatorio. Esto, incluso, llega a propiciar el conocimiento de palabras extranjeras.
  2. En segundo lugar, y por la necesidad de seguir instrucciones para actuar con el ordenador, se posibilita un reforzamiento del carácter regulador del lenguaje, que permite adecuar el comportamiento y modificarlo de acuerdo con la orientación. Esta regulación de la conducta tiene un efecto significativo sobre la organización del plan mental de acción que los niños necesitan hacer para trabajar la actividad informática en el ordenador, pues conlleva la supeditación de tales acciones a un esquema interno de operaciones consecutivas, que se refuerzan mediante el uso de la lengua.
  3. A su vez, y quizá lo más significativo, el lenguaje permite la concienciación y verbalización de las acciones realizadas, el hacer consciente lo que se ha hecho, lo cual tiene una repercusión notable en el propio trascurso y desarrollo del pensamiento. El programa informático infantil puede ir conduciendo este proceso de asimilación de la tarea mediante su acompañante lingüístico, lo cual fija el procedimiento cognoscitivo que utilizan, y puede, de igual manera, requerir de una verbalización por parte de ellos, que les permite percatarse realmente de lo que han hecho, porqué lo han hecho y cómo lo han hecho.
  4. El uso de la lengua materna en las actividades informáticas, al servir como medio de expresión del pensamiento, constituye un poderoso vehículo del desarrollo intelectual, y no solamente del propio proceso del lenguaje como tal. En este sentido, no hay que olvidar que, aunque el pensamiento surge antes que el lenguaje en el curso del desarrollo evolutivo infantil, una vez surgido este, todo su desenvolvimiento va a estar indefectiblemente ligado al propio desarrollo de la lengua, lo cual es extensible al resto de los procesos cognoscitivos.

Particularidades del desarrollo infantil y la informática. Papert, en su obra fundamental escrita en 1981 Mindstorms. Children and powerful ideas, reflejaba que la educación había llegado a un punto de su historia en el cual se viabilizaban cambios radicales, y que la posibilidad de tales cambios estaba directamente relacionada con el uso de la informática en el proceso docente. Desde su punto de vista, el ordenador podía servir a los niños como instrumento de trabajo y de pensamiento, como medio de hacer proyectos, y como fuente de conceptos para pensar en nuevas ideas.     En el caso de la Educación Infantil, su utilización requiere de estudios profundos que permitan dar pasos firmes y seguros, sin sensacionalismos ni pensar que con el uso del ordenador se resuelve el problema de la formación de las nuevas generaciones. El ordenador es un instrumento, un procedimiento metodológico que nunca podrá sustituir la labor de los maestros y su orientación del proceso docente educativo.     Tampoco es válido tomar la posición radicalmente opuesta: que el proceso de enseñanza debe estar completamente ajeno a tales técnicas, esto no hace más que evadir lo que ya es una realidad objetiva, y que es el hecho de que el ordenador ya ha invadido el quehacer infantil en forma de juegos y divisas electrónicas, que los propios padres adquieren para sus hijos. El ordenador ha llegado al hogar, no puede pensarse que no suceda lo mismo con la escuela o el centro de Educación Infantil.

     Pero el mismo hecho de considerar sus posibilidades dentro de la Educación Infantil plantea dos cuestiones fundamentales:
La informática en el centro de Educación Infantil ha de tomar necesariamente en consideración las condiciones, leyes y principios del proceso docente-educativo.
La informática en la Educación Infantil tiene que partir de un conocimiento cabal y profundo del desarrollo infantil.

Asimismo, se pueden resumir los siguientes conceptos:

La inclusión del ordenador en el trabajo educativo del aula de Educación Infantil precisa establecer una relación apropiada entre las particularidades de la actividad nerviosa superior y la capacidad de rendimiento mental de los niños en estas edades.
La manipulación del ordenador implica que los niños de la primera infancia posean un determinado nivel de sus habilidades motrices finas. Al mismo tiempo, el ordenador ayuda al perfeccionamiento de estas destrezas motoras.
La introducción de la informática en la Educación Infantil requiere de un determinado nivel de desarrollo de los procesos cognoscitivos para posibilitar el uso del ordenador.
La introducción de la informática en la Educación Infantil puede ser un medio importante para el desarrollo de los procesos cognoscitivos de los niños en los años iniciales.

Y no solamente de estos procesos, sino de todo el desarrollo infantil en su conjunto.” LA INFORMÁTICA EN EL AULA. Asociación Mundial de Educadores Infantiles.

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