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  Ésta es la tercera y última parte del curso de Informática en Educación Infantil que estamos haciendo. Como os comenté en la introducción, no responde exactamente a las expectativas que nos motivaron a inscribirnos. En la segunda parte, hemos sacado el máximo provecho. El contenido es un examen pormenorizado de los fundamentos teóricos y el marco referencial metodológico para la aplicación de la actividad informática en Educación Infantil.

  Quizá nos pasaba lo que a nuestros chicos, deseábamos la satisfacción inmediata de la necesidad. ¡Necesidad de conocer, aprender, manejar esta herramienta! Pero veréis que conocer estos datos previos también es necesario, o acaso imprescindible.

  Como en los artículos precedentes os copio una síntesis. Fuente Amei

  Cuestiones de importancia crucial para el desenvolvimiento adecuado de la utilización del ordenador en las condiciones del aula, del propio grupo infantil:

  Los niños frente al ordenador.

  Implica una doble adecuación, por una parte, acostumbrarse al hardware: el teclado, el monitor, el ratón o joystick, el lápiz electrónico, etc.; y por la otra, trabajar con el programa informático.

  • La tecnología moderna ha de facilitarse a los pequeños prácticamente desde que tienen posibilidades intelectuales de hacerlo, lo cual sucede en etapas bastante tempranas del desarrollo. La manipulación inicial de los diversos materiales con que los niños realizan sus actividades productivas (dibujo, modelado, construcción, etc.) son las condiciones primeras para el uso posterior de la tecnología, que involucra el crear sistemas, diseñar, hacer, experimentar y modificar las cosas utilizando una gama amplia de estos materiales. Así, el trabajo con piezas de madera, el jugar con trastos viejos, hacer construcciones en dos dimensiones (rompecabezas, juegos de láminas, etc.) y en tres (uso de bloques o cubos volumétricos), la arena, la arcilla, los juegos comerciales de construcción, etc., ofrecen ricas oportunidades para desarrollar la comprensión tecnológica, solucionar problemas y tomar conciencia de las posibilidades y limitaciones de los distintos materiales. El trabajo de los niños con el ordenador no comienza desde que por primera vez se sientan frente al aparato, sino desde mucho antes, desde las primeras acciones con instrumentos. El que un niño o una niña haya tenido o no oportunidad de formar estas acciones instrumentales, determina en gran medida sus reacciones físicas y mentales frente al ordenador.
  • En términos generales, la actividad con el ordenador es bien recibida por los niños del grupo infantil y no suelen mostrar reacciones negativas ante su presencia, sino todo lo contrario, suelen interesarse por esta actividad y buscan poder estar el mayor tiempo posible frente a él, lo que obliga a los maestros a una racional dosificación de su uso, para evitar que afecte a otras actividades importantes para el desarrollo, como son el juego cooperativo, la actividad motriz libre, el contacto con la naturaleza y la vida social, el intercambio con coetáneos. En el aula, la actividad informática ha de ser una actividad más del grupo infantil y no la única o la más importante.

  La capacidad de trabajo de los niños para enfrentarse a esta nueva tecnología.

  Por ser el ordenador un instrumento electrónico, que obviamente tiene un determinado nivel de flujo de electrones, una preocupación de su aplicación en el proceso educativo ha sido el del tiempo de exposición de los niños frente al aparato.

  Sin mediar resultados de investigación, el mercado fue invadido por multitud de juegos electrónicos que acapararon la atención de padres e hijos, y el hogar se llenó de tales artificios, sin control o sugerencia alguna del tiempo que los pequeños debían dedicar a su utilización. Esto progresivamente fue siendo objeto de preocupación de algunos investigadores, que iniciaron estudios para determinar las consecuencias perjudiciales de la sobre exposición a tales aparatos electrónicos, particularmente los videojuegos.

      No se destacan en la bibliografía especializada resultados de investigaciones que especifiquen el tiempo que los niños de la primera infancia pueden pasar frente al ordenador, y ésto hace que el análisis de esta cuestión se base fundamentalmente en lo que se observa en la vida diaria y en su contrastación con las particularidades de la actividad nerviosa superior, así como en las actividades en el centro de Educación Infantil.

  A falta de una evidencia experimental concluyente, y partiendo de un estudio concienzudo de la capacidad de trabajo mental de los niños de estas edades, y de la resistencia de sus células nerviosas, lo recomendable sería que el tiempo de exposición fuera a lo sumo de un tercio del total del tiempo de la actividad pedagógica. La actividad informática no puede, ni debe, pretender bajo ningún concepto sustituir a la acción pedagógica de los maestros: es un apoyo, un medio, un recurso metodológico inestimable.

  La capacidad de trabajo mental de los niños está muy estrechamente relacionada con el tipo de estímulos que inciden sobre la actividad de la corteza cerebral y, como se sabe, la estimulación en la pantalla está llena de luces, sonidos, cambios de imágenes, colores, de diferentes intensidades y brillanteces que significan una estimulación constante de los órganos receptores, con sus consecuentes efectos en la dinámica nerviosa. Se considera que un tercio de la actividad que realiza el educador o la educadora puede ser ocupado por el recurso electrónico sin que esto signifique un perjuicio para el sistema nervioso de los niños.

  Esto hace que, aún en la actividad pedagógica que más tiempo tiene en el horario de vida, que se corresponde con la del grupo de 5 a 6 años, y que es debe ser, por lo general, de 25 minutos, el tiempo de la actividad informática sería de alrededor de 8 a 9 minutos, que significa más o menos un tercio de todo el tiempo de dicha actividad pedagógica.

  Si se realizan como promedio tres actividades pedagógicas diarias, esto significa que el tiempo de exposición en el día de cada niño frente al ordenador sería de alrededor de 25 a 30 minutos como máximo, lo cual parece es un lapso recomendable, y que no debe ocasionar trastorno alguno en su salud.

  Los niños pequeños son muy susceptibles a la fatiga. Esto hace que a los primeros síntomas de la fatiga su capacidad de trabajo descienda, lo que trae como signos característicos la distracción de la atención, intranquilidad, dificultad para concentrarse, movimientos superfluos e innecesarios, aparición de reacciones emocionales negativas, indicios de sueño, entre otras manifestaciones conductuales.

  El trabajo frente al ordenador plantea exigencias funcionales y fisiológicas elevadas, por la diversidad de estímulos que actúan simultáneamente sobre el sistema nervioso de los niños. En este sentido, Hannaford actividad que permita la recuperación de su capacidad de trabajo. Esta es la causa por la cual las actividades pedagógicas no pueden ser muy largas ni estar situadas consecutivamente, sin un tiempo intermedio para que los educandos recobren la disposición funcional de sus células nerviosas. señala que el cerebro es muy sensible a los movimientos rápidos, los ruidos repentinos y los cambios bruscos de color, lo cual es bien típico de las actividades informáticas. Es por ello que una exposición excesiva a tal estimulación provoque fácilmente el surgimiento de la fatiga, si no se compensa con un cambio en la actividad.

  Por otra parte, al igual que se hace con las actividades pedagógicas habituales, aquellas en las que se utilice el ordenador han de situarse a media mañana, que es cuando es más alta la capacidad de trabajo mental de los pequeños, y en el caso de que estas actividades abarquen todo el programa educativo, situar en este horario las que exigen mayor rendimiento cognoscitivo y tiempo de trabajo con el ordenador.

  La informática y la organización del trabajo educativo en el aula.

  Ellis expresaba que pensar sobre la utilización de los ordenadores en la educación no significaba pensar sobre los ordenadores, sino pensar en la educación.

  Si se fueran a plantear los objetivos generales del ordenador en el aula, se podría señalar:

  1. Posibilitar y contribuir al desarrollo multilateral y armónico de los niños a través de un nuevo y novedoso instrumento de aprendizaje.
  2. Propiciarles una relación afectiva positiva con el ordenador y la actividad informática, los cuales han de ser acompañantes permanentes de su vida escolar y profesional.

  El proceso educativo ha de constituir el factor primero en relación con la actividad informática, y luego las propias especificidades que este tipo de aprendizaje implican dentro de dicho proceso. En ocasiones, existen centros que han transformado toda su organización docente para acomodarla, más que adaptarla al uso del ordenador, supeditando horarios, actividades y recursos a la nueva actividad, lo que supone un grave error que ha de conducir inexorablemente a deficiencias del proceso educativo. La actividad informática es parte del proceso educativo, y no su única razón de ser e, incluso, siquiera la más importante. Esto tampoco ha de significar no darle la importancia que la actividad informática debe tener como medio de enseñanza y de desarrollo, sino tan solo darle su justo lugar.

     Históricamente ha sido una nociva proyección tratar de enfocar la primera infancia, y consiguientemente la Educación Infantil, con concepciones, criterios y métodos que pertenecen a otras etapas del desarrollo, con objetivos y formas metodológicas de la Educación Primaria, lo cual obedece a un total y profundo desconocimiento de las condiciones y particularidades del desarrollo infantil en estos primeros 6-7 años de la vida. Esto ha afectado no solo el proceso educativo como relación enseñanza-aprendizaje, sino también en su dirección y organización, y en otros muchos aspectos del trabajo pedagógico en el centro de Educación Infantil.

  La informática educativa no ha estado exenta de este desacertado enfoque, si bien es justo reconocer que esta empezó por los niveles superiores de la enseñanza, y fue paulatinamente trasladándose para abarcar los inferiores, hasta llegar a la Educación Infantil. Es obvio que en un campo tan nuevo como este, no existían ideas claras de qué y cómo hacer para la inclusión de la informática en estas primeras edades.

  Para algunos teóricos de la actividad informática en la Educación Infantil, dicha actividad ha de mantener un vínculo directo con la realidad objetal, por lo que plantean que debe existir la posibilidad de que los niños puedan hacer en un plano material las mismas cosas que realizan en el ordenador y, al mismo tiempo, con los objetos reales poder hacerlo en la pantalla del ordenador. Así, si los niños hacen un monigote en el monitor con figuras geométricas, o una torre de cubos, esto debe ser posible repetirlo, trabajando con los objetos, bien sean piezas planas de las diversas formas o bloques volumétricos.

  Esto es un principio importante del desarrollo intelectual infantil: ser capaz de hacer primero las cosas en un plano externo, actuando directamente con los objetos, para luego poder llevarlo a cabo utilizando imágenes, en un plano mental, y hacer la operación reversible, del plano interno al objetal. En este proceso, de la realidad a lo ideal, y de lo abstracto a lo concreto, se posibilitan operaciones muy complejas del pensamiento, que se construye y reconstruye con las múltiples y diversas pruebas (o experimentos) que los niños hacen con los objetos y sus representaciones mentales.

  La respuesta a esta disyuntiva organizativa es asegurar que las actividades pedagógicas cotidianas garanticen esta ejercitación en el propio proceso educativo habitual. De esta manera, se mantiene tal vínculo, y sin hacer de la actividad informática algo diferente a lo que siempre se hace en el aula.

  También se ha planteado que, para que los niños trabajen de manera eficiente con el ordenador y puedan concentrarse apropiadamente en su manipulación, es imprescindible que hayan descargado, por así decirlo, gran parte de su energía motriz, de tal modo que estén relajados para la actividad informática.

  

  Las investigaciones han demostrado que la calidad de la actividad informática no depende de lo costoso que pueda resultar un ordenador u otro, sino de la relación con el aprendizaje. Así, sea un equipo más o menos caro, más o menos sofisticado, ambos cumplen funciones pedagógicas semejantes, e involucran la misma naturaleza de estos procesos de aprendizaje. En el caso de la Educación Infantil, esto es mucho más evidente, pues no se precisan aparatos muy complicados, y el éxito de la actividad informática no radica en la aparente complejidad del artificio electrónico, sino en el uso que los maestros les den dentro del proceso educativo.

  La organización del trabajo diario de niños y maestros en la actividad informática. 

  La experiencia del trabajo docente cotidiano con la informática educativa en la Educación Infantil hace recomendable organizar la clase en pequeños grupos, de no más de cinco a seis niños. Esto permite varias cosas:

Hacer una labor pedagógica más directa con los objetivos educativos, al no tener los maestros que atender al grupo completo.
Posibilitar una atención individual más estrecha, que permite brindar niveles de ayuda más efectivos, así como trabajar de manera más inmediata en la zona de desarrollo potencial de cada educando.
Lograr una mayor interrelación afectiva con cada niño o niña, y una mejor atención a sus reclamos individuales.
Tener una atmósfera más tranquila y menos bulliciosa, lo que coopera a la comunicación de los educadores con su pequeño grupo.

  La experiencia del trabajo en pequeños grupos ha permitido comprobar que los niños interactúan más fácilmente entre sí, bien ayudándose, bien celebrando los éxitos en conjunto, o inventando nuevos juegos, conversaciones y cuentos, que enriquecen la comunicación grupal.

  La preparación de los maestros y los niños para la actividad informática.

  En primer lugar, la preparación para la actividad informática implica la selección y capacitación de los educadores y auxiliares educativos que han de llevar a cabo esta tarea. No es factible improvisar una labor pedagógica que es nueva y que conlleva conocimientos técnicos no usuales.

  La preparación no incluye solamente capacitarlos en la habilidad para manipular el ordenador y conocer su lenguaje, sino que implica una tarea aún más compleja que es la de organizar el trabajo educativo con el apoyo de las tareas informáticas. Esto implica una preparación metodológica sistemática. La preparación metodológica de los educadores para la actividad informática ha de contener también la organización de los horarios de actividades, que debe tomar en consideración los requisitos funcionales de este tipo de labor, y las particularidades de la capacidad de trabajo y rendimiento mental de los niños de su grupo.

  Pero igualmente hay que preparar a los niños del grupo infantil para trabajar con los ordenadores, implica el desarrollo de habilidades motrices e intelectuales que son necesarias para iniciarlos en la actividad computacional, mientras que la preparación cotidiana implica la realización de actividades que propicien un buen estado emocional y físico, como son la realización de juegos previos, la manipulación de materiales, la descarga de energía motriz gruesa, etc., que posibiliten el desenvolvimiento de una actividad informática tranquila y sin contratiempos.

  Los efectos nocivos de los programas informáticos infantiles.

  Los juegos electrónicos constituyen hoy día uno de los principales medios de recreación y entretenimiento de los niños que, desde las edades más tempranas, entran en contacto con estos artificios en el hogar y el centro de Educación Infantil. Si bien estos juegos computarizados están muy distantes de lo que la informática educativa propugna en sus tareas, el hecho de ser los mismos niños quienes usan unos y otros, y la posibilidad de que en el centro de Educación Infantil tales juegos tengan acceso, hace meritorio un análisis, aunque sea somero, de esta cuestión.

  Estos juegos electrónicos pueden ser muy diversos, y aunque algunos tienen un carácter constructivo por la índole de sus temas, la gran mayoría incitan a la violencia, la competencia, la agresión, el odio, y en los que el combate por la vida (o por la muerte) está a la orden del día. Esto hace que exista una enorme diversidad de programas informáticos infantiles que presentan situaciones altamente dramáticas, y personajes marcadamente negativos (aunque aparentemente hagan el papel del «bueno» de la película).

  A su vez, estos juegos electrónicos generalmente se acompañan de una multiplicidad de estímulos luminosos y sonoros, con una increíble velocidad de movimientos e imágenes, que sobreexcitan el sistema nervioso de los niños, que a veces se pasan horas y horas bajo los efectos nocivos de esta hiperestimulación.

  Como consecuencia de todo esto, los niños se absortan en la manipulación de estos juegos electrónicos, se concentran sólo en esta actividad, y como natural consecuencia juegan poco a otras cosas, reducen su contacto social con los coetáneos y, en ocasiones, hasta desatienden la satisfacción de sus propias necesidades de alimentación y sueño, con tal de seguir jugando con el artificio electrónico. Esto suele preocupar a la mayoría de los padres, que no saben qué hacer para impedir esta situación, en la que, además, ellos mismos con frecuencia han sido los que han facilitado a sus hijos estos artificios computarizados.

  Pero la situación de esta superdedicación a la actividad con juegos electrónicos no es solamente una cuestión de tiempo no utilizado en otras actividades que son indispensables al desarrollo, sino que también constituye un problema de salud. Resultados de investigaciones realizadas por C. Hannaford, del grupo de Aprendizaje Innovador, revelan que los niños responden a los estímulos de la televisión y de las imágenes electrónicas como si éstas fueran reales, lo que hace que el cerebro se prepare para dar una respuesta física.

  Esta alerta del cerebro determina que los niños se sumerjan en una situación de supervivencia artificial causada por el artificio electrónico, que entre sus primeras consecuencias trae que estos dejen de hablar y de comunicarse, por la dramática situación que viven observando las imágenes atemorizantes y violentas que contemplan.

  Según Hannaford, en este tipo de situación se segregan diversos productos hormonales como son las catecolaminas, entre ellas la adrenalina y el cortisol, que afectan su memoria, entorpecen su proceso de aprendizaje e impiden el desarrollo de la imaginación.

  Por lo tanto, es necesario un control por parte de los adultos de los programas informáticos que se presenten a los niños, para tratar de evitar no sólo los efectos nocivos que estos puedan tener sobre su desarrollo cognoscitivo y emocional, sino como acción de prevención de salud.

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