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   Escribo bajo la influencia de la “súper Luna”, la Luna del día 19 de marzo, hace 20 años que no la teníamos tan cerca. Hemos leído sobre los posibles desastres que esta cercanía podía acarrear. Podría ser mucho peor, pero creo que vamos bien servidos, no nos hacen falta más…

   Y con esta impresionante Luna voy a escribir del Sol, del que ayer nos dimos un buen baño. A las diez, salimos de la escuela, hacía un día espectacular, brillante como la Luna de hoy. Los niños viviendo en una nube de felicidad espumosa, se mueven más, ríen más, hablan alto… están nerviosos, y nosotras también. Estas salidas de la escuela forman parte de nuestro propósito de facilitar la autonomía y el crecimiento de los niños pero es obvio que son una gran responsabilidad.

   Una vez en Faunia comienza la ruta de descubrimientos, con todos los sentidos puestos a trabajar, no saben a qué atender, la granja, los flamencos, los monos, los cocodrilos, los pingüinos… Los otros visitantes nos observan a nosotros ¿cómo no? Llaman la atención con sus setenta u ochenta centímetros recorriendo uno por uno todos los pabellones. Sí, sí, todos. La primera vez que fuimos pensábamos que sólo podrían visitar uno o dos, que sus piernecillas no darían para tantos pasos como hay que dar, pero son increíbles, la fuerza de su curiosidad trasciende todos nuestros barreras mentales.

   El parque biológico temático es muy agradable, sobre todo en esta época, porque aún no hace mucho calor y las plantas ya empiezan a hacer gala de su esplendor. Hay una gran variedad, en esta ocasión me quedo con las mimosas que están en plena explosión de olor y color y una jovencita sequoia.

   Tocamos, miramos, experimentamos, sentimos… y nos cansamos muchísimo. De vuelta, en el bus, una cabezadita en toda regla y nosotras un suspiro profundo de felicidad y relax.

   De la vida dentro de la escuela, tres apuntes. En bebés ¿qué tal si algunos pediatras antes de prescribir pruebas agresivas descartan posibilidades de uso y sentido común? Me explico, bebé de cuatro meses, destete iniciado, bajo peso y que sólo toma 30 ó 40 ml. de leche artificial. Tetina de un solo poro, es decir, flujo reducido a la mínima expresión y por lo tanto esfuerzo titánico por parte del bebé para poder comer. El pezón materno tiene más de un poro ¿por qué no empezar por ponérselo fácil al bebé? ¿por qué no un cambio de tetina que posibilite más flujo? Por favor, si estoy equivocada ruego argumentos que me saquen de mi ignorancia.

    Mientras tanto , disfrutando de estos bollitos de pan que nos permiten recrearnos en las emociones más tiernas.

   En la sala de Cris, felicitaciones para ese grupo de “pachorrentos” que por fin se animan a comerse el mundo. Tomás y Javier ya han dado sus primeros pasos, bacilantes pero decididos a no volver atrás. Clara, a punto de caramelo ¡vamosssss!

   Y un broche de oro, nos sumamos a la celebración del Día de la Poesía, este año llenando la red de haikus, mostrando nuestro sentimiento de fraternidad con el pueblo japonés.

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