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    Y ahora sí, la PRIMAVERA. Ya, no habría que decir más. Para alguien que adora las plantas, es lo más. No hay que explicar mucho, sólo salir a la calle y dejar que los sentidos se den un banquete.

    Hoy, quiero dedicar este post a Marina.

    El color, la temperatura, el sonido de esta estación ¿no os hacen sentir generosos y agradecidos por todas esas cosas que disfrutamos?

    Estos días, al trabajo habitual de la escuela, incorporo las informaciones a los papás de futuro alumnos. Nunca acabas de sorprenderte, cuando explico el proyecto, hay gestos que me invitan a indagar en las expectativas de esos padres para sus chicos. Se siguen oyendo frases del tipo “es un bebé de 7 meses no hace nada”. ¡Ay Dios mío, cuánta labor pedagógica nos queda por hacer! Nosotras abarcamos los tres primeros años de la vida, los más importantes en la construcción personal. Los pequeñitos no aprenden con clases magistrales, es el sumatorio de experiencias y actividades las que dan la papilla alimenticia a sus sentidos y alimentan sus sistemas nerviosos, en plena formación y desarrollo. No proporcionárselo es un dejar de hacer, es un déficit acumulativo difícil de remontar. Tienen derecho, estamos obligados a apoyar, fomentar su desarrollo, abriendo sus sentidos con dedicación, paciencia y cariño (nuestro ingredientes para la fórmula que nunca falla).

    Y después de este pequeño desahogo, inmersión en la escuela en primavera. Los chiquitines, María tiene ahora, tres programaciones diarias puestas a funcionar. ¿Por qué? Pues porque los bebés del grupo son de tres trimestres distintos y la actividad, especialmente en esta edad, debe ir ceñidita a la piel, al ritmo de cada uno de ellos. Ahora juegan al “cucu-tras” y María desaparece tras un pañuelo, ahora se balancean trabajando el equilibrio y el esquema corporal. Paseos para adquirir la marcha autónoma, ayudados por la sujeción de las manos adultas desde cintura o axilas y pequeños recorridos entre sillas o mesas con el acicate de juguetes por alcanzar.

    La más benjamina, Sofía, entusiasmada con las canciones de la “mini-asamblea” ¡son tantas la cosas que esos ojos tiene que ver!

    Los alumnos de Cris, niños de un año, con pinturas de dedos, pinceles, trabajando la coordinación óculo-manual, poniendo las destrezas a funcionar, adquiriendo orientación espacial… los trazos verticales arriba/abajo ya dominan la pared.

    Noa, nuestra Escarlata O´Hara, ya hace frases de varias palabras. Es una sensación especial cuando pasa el helicóptero (se atreve con lo más difícil) y señalando al cielo, lo nombra ¡como si las palabras no saliesen de su cuerpecillo!

    Los utensilios de comida también son objeto educativo, los exploramos, conversamos. ¿Y las frutas? plátano, manzana, pera… las conocen, las diferencian.

    … y los chicos grandes, los de dos años. Murales que habrá que llenar de animales y plantas, hemos iniciado unidad. Atrás han quedado las profesiones que tantas oportunidades educativas nos han ofrecido. Aún, el otro día, cuando Nines quitaba el mural, Helena se lamentaba ¡Ay mi bombero!

    Las salidas al patio son plenas de movimiento, de expectación. Las plantas, poderosas, con todo su brío, enseñan a los niños los secretos de la vida, los capullos, las yemas, los retoños, las flores ¡Ay las flores! De esta semana las fresias, las camelias, las violas, los pensamientos, las pequeñas florecillas del membrillo del Japón… y ahí, a las puertas vienen las del membrillo, las lilas, las calas…

    En el jardín , para mi desgracia, también están los animalillos. Sí, se que hay que respetarlos, cuidarlos, pero ¿qué queréis? los caracoles se comen mis plantas. Cuando algún despistado nos sale al encuentro, también es aprovechado para la tarea de la escuela. Así es que Sultán, el caracol, ya está en el aula, se baña, se pasea, come lechuga y nos ofrece ratos significativos de experiencia.

    A riesgo de que el post se haga demasiado largo para el poco tiempo del que disponemos, no puedo dejar de contar que ya estamos aprendiendo poesía nueva:

    En las mañanitas

del mes de mayo

cantan los ruiseñores

retumba el campo.

    En las mañanitas,

como son frescas,

cubren los ruiseñores

las alamedas.

    Se visten las plantas

de varias sedas,

que el sacar colores

poco les cuesta.

    L. de Vega.

    Retahílas y trabalenguas. Sí ¿os acordáis del de los tigres?

    Un tigre, dos tigres, tres tigres

comían trigo muy tristes.

    Tres tristes tigres triscaban trigo

en tres tristes trigales.

    Y otra pregunta ¿imagináis con que música se inicia esta unidad?

¡Buen fin de semana! ¡Disfrutad!

NOTA: la semana entrante se abre la convocatoria de solicitud de becas para niños del 0-3 escolarizados en Escuela Infantiles Privadas, os tendré informados.

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