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   Empiezo este artículo en sábado y no sé cuando lo podré publicar. La semana empezó cargada de tareas y así acaba, continuo intentando trasladar al blog las experiencias que hemos vivido.

   Las presentaciones absorben tiempo, que si elijo las imágenes, las pongo con luz de “veranito”. En Power Point, cuando me quiero complicar más, sino directamente a Windows Live (dicen que estos son los programas más elementales, ya llegaré a los sofisticados), escribo los textos y les doy efectos a unos y otras, que si zoom, que si barridos, volteos… y después una parte que me estresa, la música. Sin que nadie se ofenda con la comparación, me veo como los artistas, esperando la inspiración de las musas. Busco, rebusco, inserto, compruebo y me gusta o lo que es peor, no, y entonces, vuelta a empezar. Bueno, en esto ¡también aprendiendo!

   De aventuras, de retos, de experiencias… esta es la semana.

   Seguimos dando los últimos hervores a las evaluaciones, el día 30, los niños llevarán a casa una carpetilla, imagen física del desarrollo de sus habilidades, destrezas, aprendizajes… cargada de tesoros que estarán deseosos de mostraros. Lo más valioso se lo llevan puesto, en la forja de sus cimientos personales, estoy segura de que también para vosotros son evidentes sus pequeños/grandes logros. Hemos trabajado todos juntos, hemos sumado complicidades, por ellos y para ellos.

       También sumando complicidades, el jueves, compartimos una deliciosa tarde con Lara, Alejandra y Paz ¿Quiénes son? ¿Os acordáis de un encuentro al que he tenido la oportunidad de asistir hace poco, #Kfé04? Pues sigue cosechando proyectos, allí conocí en persona, a tres tuiteras, de Paz ya sabéis, entusiasta de la educación y de trato afectuoso y cercano. De Lara y Alejandra, en breve conoceréis los frutos de su aportación a la propuesta de la escuela ¡reformulando estrategias!

   Para empezar, el viernes nos acompañaron toda la tarde, son simpáticas, entrañables y además nos permitieron comprobar “en vivo y en directo” el uso de la pizarra digital ¿cómo? de la mejor manera, los chicos fueron los protagonistas. Disfrutamos viéndoles observar con esos ojos que nunca se encuentran satisfechos. Disfrutamos rodeadas del motor del aprendizaje, la insaciable curiosidad. Y disfrutamos viéndoles interactuar con un recurso completamente nuevo para ellos de la forma más natural ¡Aprenderemos juntos!

   Ah! Me había saltado el miércoles. Una aventura, en Las Ventas, sí, sí, he dicho Las Ventas. Os invito a verlo. Un secretillo, eramos los más chiquitines, la plaza estaba ¿cómo se dice ahora? ¡Abarrotá! y los niños mayores se paraban a nuestro paso y aplaudían. No es para menos, ya os digo siempre que ¡mis chicos son unos campeones! 🙂

Y acabo con el vídeo que encabeza este post. Como casi todo lo que hago últimamente, es alegre pero con una pizca de melancolía ¡no lo puedo evitar! Como dice José Antonio Marina “el pesimismo es un lujo que sólo se puede uno permitir en los buenos momentos”.

Estamos poniendo el broche a un compromiso, a una responsabilidad… educar.

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que esa barca, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestro propio barco,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

GABRIEL CELAYA.

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