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   Esta última semana de junio tiene ¡tanto de especial! Casi todo con un denominador común, cerrar. Se acaban las programaciones, atrás quedaron las horas de reflexión sobre objetivos, contenidos, estrategias… si los procedimientos, los proyectos elaborados, trabajados, han sido de desarrollo y crecimiento para los chicos, este es el momento de sopesarlo. Como es natural, la evaluación de todo el proceso es continua, pero el sentimiento de haber respondido al compromiso y responsabilidad que conlleva el aprendizaje, se tiene o no, se siente o no… ahora, cuando ya tu voluntad empieza a ser pretérita.

   En ese cerrar, hoy, otro broche. Éste casi, casi con escamas, el de los “piscineros”. Los niños que durante todo el curso han estado desarrollando y trabajando las destrezas y habilidades que un medio, en principio adverso, requiere para desenvolverse con seguridad en él.

   Las imágenes de la presentación son fresquitas y apetecen con los cuarenta grados de Madrid. Pero hay que hacer mención al esfuerzo de estos chicos en sus salidas hacia la piscina en diciembre, en enero…

   Venga, que no os aburro más ¡En marcha, una de peces!

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