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   ¡Otro día de poner el corazón a prueba! La emoción densa anda gravitando esta temporada en la escuela. Ayer, se marcharon muchos alumnos que ya empiezan a oler a colegiales.

   Como educadoras lo vivimos con orgullo, hemos trabajado para ayudarles a crecer, ese es nuestro propósito. Hemos intentado llenar sus mochilas de destrezas, habilidades y recursos que les proporcionen autoestima, que les den conocimiento de sus capacidades y que les mantengan esos enormes ojos de curiosidad y descubrimiento del mundo. Como educadoras lo vivimos con emoción, han sido y ya nunca dejarán de serlo, nuestros chicos, han ocupado y ya nunca dejarán de hacerlo un lugar muy especial en nuestro corazón.

 Les hemos visto mamar, aprender a sentarse, conocer su entorno degustándolo con manos, con bocas, les hemos acompañado en la postración de la enfermedad, hemos querido ser su seguridad emocional para que los titubeos lo fuesen menos… ¡Ay!

   El desenlace de este curso no nos lo han puesto más fácil el grupo de exalumnos con el que hemos compartido mes. ¿Sabéis lo que es sentirse todo el día observada por ojos de 6 y 7años que sólo quieren ver las cosas buenas de tu persona? Hemos ido acumulando besos, abrazos, caricias, piropos… ¿cómo se le llama a esto?

   Le he puesto nombre ¡SUERTE! Y no había acabado de escribir esta frase cuando Facebook me avisa de que Paula, la mamá de Carlota, tiene algo para nosotras. Me tomo el permiso para compartirlo con vosotros por una razón, me sumo al reconocimiento que haces, Paula, de las educadoras. No sé si está bien o mal que yo lo haga, pero lo voy a hacer.

   Tengo la SUERTE de compartir mi vida con ellas, saben de mis sueños, de mis emociones, de mis intereses, de mis malhumores, de mis cansancios… me conocen, me ayudan, me apoyan. Me dan la vida porque son especiales, son unas grandísimas profesionales con un corazón que no les cabe en el cuerpo. Saben que tienen toda mi admiración y respeto. Y también saben que las quiero. Gracias, muchas gracias.

   Y ahora sí, Paula González:

   Marisa, solo decirte muchísimas gracias por todo, por recibirnos cada mañana con una sonrisa por compartir tus experiencias con nosotras, darnos tu opinión y guiarnos en estos años que para muchas es algo nuevo y tú logras tranquilizarnos con tu experiencia.

   Gracias por dejarnos compartir con nuestros hijos esas fiestas tan espectaculares, y poder trabajar con ellos. Ha sido una experiencia grandiosa.

   Gracias por ese equipo tan maravilloso que has conseguido formar, grandes profesionales pero sobre todo grandísimas personas………….A Maria que nos da esa confianza para poder dejar a nuestros bebés la primera vez y poder irnos sin pasar todo el día llorando, porque es como dejarlos con alguien de nuestra familia.

   A Macu que es impresionante esa fuerza que tiene con los niños siempre interactuando con ellos y haciendo experimentos es genial esa vitalidad.

   A Nines que siempre tiene esa sonrisa, amabilidad y comprensión con todos.

   A ti que aunque siempre estas en un segundo plano, pero eres igual de importante que el resto, siempre estás con una sonrisa para los niños y padres.

    Y sobre todo gracias Ana, por haber estado a nuestro lado día tras día pasando esos momentos tan difíciles y siempre con esa fuerza y esperanza que yo no tenía.

   Nunca tendré suficientes palabras de agradecimiento hacia ti, que te has convertido en una gran amiga.

    Gracias y felicidades.

   Y es que ésta ha sido la última semana de “los talleres del verano de la escuela”. Y como no sé decirlo de más ni mejores maneras pues, como siempre, tendréis que echar un vistazo a la presentación del taller.

   Una semana de teatro, un “Lío de perros y gatos”, así se llama la obra que las niñas han vivido e interpretado. El martes, porque el lunes fue fiesta, a primera hora de la mañana aún estábamos haciendo los ajustes del guión, modificando el lenguaje para que fuese cercano a sus edades. El martes y el jueves no pudieron ensayar porque tenían piscina. Vamos que para cualquier adulto las condiciones ya le hubieran hecho desistir del empeño.

   Pues tengo que decirlo porque si no reviento, nuestras barreras mentales no son las suyas. Emprendieron el reto, como sólo sabe hacerlo un niño que se involucra en un deseo. Ellas se hicieron los decorados, ellas se hicieron el vestuario, ellas y sólo ellas fueron CAPACES de aprenderse “Un lío de perros y gatos” en cuatro, muy cortitos días. Os copio los enlaces del guión, el primero es el original, el segundo la adaptación:

   Este es el fin de un mes de julio que nos ha dejado con las pilas y los corazones muy cargados. Hemos tenido la SUERTE de poder aprender de un grupo de niños que nos recuerdan con su modo de hacer que su potencialidad es mucha y sólo esperan que el modo de hacer del adulto les de alas para poder volar.

   A mis chicos, con todo mi amor, gracias. Y un anhelo ¡Que la suerte os sonría! 

   No puedo acabar el post sin respetar una promesa que le he hecho a uno de “mis enamorados”, Jaime, de 3 años de edad. Me ha hecho junto con su hermana, Paula, con Helena y con Laura, todos ellos alumnos de la escuela, un regalo muy especial. Y Jaime, no paraba de preguntarme si me había gustado. Os lo voy a mostrar, lo que no podéis ver es todo lo que lloré 🙂

   Y para que no penséis que no hago otra cosa más que contar penas, quiero compartir con vosotros una gestación. El Proyecto “escuela enREDada” ya está en ciernes. Un primer borrador, humilde pero ilusionante, se ha estrenado en Google Docs. Queda mucho trabajo, pero ya me conocéis, no es menor el empeño. Os voy a necesitar porque “escuela enREDada” tiene una base muy firme “la escuela somos todos”…

   A lo largo de este mes os iré describiendo la tarea, el proceso. Como siempre, cuento con vuestra complicidad…

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