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 Saliendo de ese periodo arduo, de exigencias para todos, de la adaptación. Ya con visos de normalidad, algún llanto de los que se resisten a abandonar la nostalgia de lo que hasta ahora era su vida cotidiana.

  Pero también las primeras sonrisas, la aceptación de que lo nuevo no tiene por qué ser malo. Sencillamente, el descubrimiento de nuevas alternativas para seguir conociendo el mundo.

  Hoy el post es una amalgama de planos, una superposición de capas, cada una con identidad y efectos propios, subordinadas a un fin común, criar y educar.

  De todos los objetivos que nos planteamos para septiembre, como mes de inicio, ya recogemos resultados. El más preciado la confianza, la de los padres que ratifican su decisión, la de las educadoras con sus nuevos grupos, la de los niños integrando novedades.

  En nada de tiempo ya estamos preparados para abordar el proyecto de este curso. Un año trascendental para la vida de cada uno de los chicos. Yo siempre digo que lo que no hagamos los adultos por los niños en estas edades tempranas debe ser considerado como “un dejar de hacer”, Gabriela Mistral lo sabía expresar mucho mejor “el futuro de los niños es siempre hoy, mañana será tarde” ¡Así es que no hay tiempo que perder!

  Hasta hoy, de la vida 1.0 de la escuela

Nos hemos centrado en la atención mimada y esmerada a sus necesidades básicas.

La comida, fuente imprescindible de crecimiento y salud.

  • Cada momento de la vida del niño supone capacidades y necesidades a las que las educadoras debemos responder con conocimientos y respeto. Nos importa la talla pero no nos importa menos educar para saber comer.
  • ¿Hasta cuándo un biberón? ¿Cuándo la cuchara? ¿Hasta cuándo la comida batida? ¿Qué cantidades son saludables? ¿Hay que enseñar a comer con placer?… La escuela tiene que enseñar a vivir y debemos hacerlo optimizando la confianza que cada alumno va logrando en sus destrezas y habilidades. Dotando al niño de recursos que promuevan su autonomía y asegurándonos de que, con la planificación de las pautas de alimentación en la escuela, se motivan y fomentan.
  • Es el momento de que las familias que tengan la hora de la comida del pequeño como una de las peores del día, se den la mano con la escuela y aprovechen la inercia de nuestra labor educativa, para ofrecer al niño unión y coherencia. Acordáos que los esfuerzos enfrentados siempre tienen como diana al niño.

El descanso, cultivamos la rutina, imprescindible en la adquisición de hábitos de los chiquitines.

  • Sólo ella garantiza la tranquilidad del niño.
  • Lo tenemos muy fácil, el entorno de la escuela sacia sus sentidos y ejerce un efecto que asegura la buena disposición hacia el descanso.
  • Es cierto que en este primer mes la sobreexcitación no les permite, a veces, un descanso placentero. No os preocupéis, en breve, lo conseguirán. Las posibles alteraciones del sueño en septiembre, remiten. El estrés pasa al recuerdo porque la situación ya no genera “vértigo”.

  La relación, otra base de seguridad. Un entorno extraño, percibido como adverso ya va cogiendo otros matices.

  • La educadora, figura sustancial de apego, empieza a tener ojos amables, voz afectuosa y manos que dan calor.
  • Los compañeros, según la edad, empiezan a ser motivo de descubrimiento y curiosidad e incluso, para los de dos años, agentes propiciadores de momentos de satisfacción y juego.
  • Los materiales, de un todo confuso de los primeros días, al conocimiento de los que no son casuales sino que tienen un objetivo muy preciso facilitar la comprensión de las rutinas y costumbres de su nueva vida en la escuela, hablo de las mascotas.
  • Ellas con su compañía, ponen la cara amable y cercana a los intereses de los niños, ayudándoles, a partir de la actividad lúdica a interpretar y construir la realidad.

  Hasta hoy, de la vida2.0 en la escuela

Escuela enREDada se mueve, si de una melodía se tratara estaríamos buscando y organizando los sonidos. Esta semana dos actividades.

Con los profesionales sanitarios, en el Centro de Salud:

  • El sistema, a veces, pone trabas donde no debiera haberlas. El que fluya la comunicación entre una institución pública y una privada tiene barreras por parte de las normativas que no pueden ser muros. No es fácil conseguir acuerdos de jornadas educativas.
  • Aún así, por encima de todo, está la motivación y voluntad de las personas. Lo que yo llamo “querer hacer”.
  • Una visita breve, una conversación con ganas de conocer el punto de vista del otro y muy buenos resultados. En ocasiones he expresado, en este blog, mi queja por el enfrentamiento que existe entre los distintos criterios de los pediatras y los educadores en pautas que afectan al aprendizaje de los chicos. No pocas veces hemos tenido que exponer a los padres los argumentos que mantienen nuestro proceder, cuando se vé cuestionado por el del médico. Y es obvio que esto sitúa a las familias en una tesitura incómoda.
  • Éste era nuestro caso, de años, una diferencia de opinión en cuanto al momento de inicio del aprendizaje de la comida entera ¡Y no hay nada como hablar! La comunicación es capaz de derribar en segundos murallas que el distanciamiento habían levantado durante años ¡Tan fácil si se comunica, tan difícil si no conectamos!
  • El proyecto ha quedado para el estudio por parte de la Dirección del Centro ¡Ojalá la directora piense como la encantadora enfermera con la que también hablé, que puede ser estupendo!

Con las familias:

  • Hemos realizado un taller de uso de herramientas online en Escuela enREDada.
  • Seguimos en la fase de estudio de los instrumentos que la red nos ofrece para la comunicación e intercambio.
  • También, puesta en común de inquietudes y demandas.
  • Este proyecto es un cambio, un cambio radical. No lo digo, hoy, por sus innumerables virtudes sino por todo lo contrario, la enorme exigencia para todos.
  • Modifica modos de pensar y actuar.
  • Es necesario desaprender lo establecido y aprender a ser enREDado.
  • La comunicación en Escuela enREDada modifica a emisor y receptor, nos hace miembros de un grupo que lo que busca es la retroalimentación.
  • Modificando también los canales, ahora disponemos de muchas vías. En el taller afloró la desorientación, será necesario que cada una de las herramientas quede definida para que las familias se sitúen y sepan dónde buscar.
  • Mi impresión final es que nos queda mucho camino que será más o menos sencillo si sabemos traducir las críticas e inseguridades no en puntos de desencuentro sino en constructoras de mejora.

… y hasta aquí, una semana enREDada.

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