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 Y cambió el color. Las programaciones moviéndose desacompasadamente, trabajando un otoño que no tenía ganas de venir, pues ya está aquí.

  Los niños de nuestro Ciclo tienen una noción de tiempo asociada a lo biológico, es la hora de comer, de dormir, de jugar. De igual manera el atmosférico es para ellos “las cosas que se pueden hacer”.

  Las estaciones del año son un concepto, que para nuestro alumno, no existe. Nos acercamos a ellas trabajando percepciones, dándoles la oportunidad de sentir sus efectos. Cómo se visten las mascotas, qué color tiene el cielo, las nubes, la lluvia… En las salas empiezan a desfilar por los sentidos de los niños los innumerables recursos que servirán de experiencia y descubrimiento. La ropa, las plantas, los animales, la temperatura, la música, los cuentos, la poesía… y el color.

  Así, hemos pasado esta semana. Los bebés, más afanosos con tareas de gateo que con circunstancias otoñales, han cubierto su árbol de hojas hechas con manos y pies. Los de un año, encantados con las posibilidades de acercamiento al mundo que les ofrece la marcha autónoma, han contado con la colaboración de una mamá, Kay, esta semana protagonista en la escuela. La mamá “Kuentista”, nos ha hecho los árboles que se desvestirán de hojas de toda la gama de colores cálidos, el rojo, el naranja, los ocres y marrones. Que se poblarán de animalitos que abren los ojos de los chicos, caracoles, ardillas, frutos a estrenar, las castañas, las nueces, las setas… haciendo uso de la plástica, nuestra mejor aliada, ese medio en el que nos movemos con soltura, el lenguaje que dominamos, en el 0-3.

  Hablamos, contamos cuentos, recitamos, cantamos al otoño.

 Y el movimiento, otra constante en la escuela, no cesa. Ahora somos animales, ahora construimos torres… con las posibilidades motoras puestas a funcionar, conociéndonos, interactuando con el espacio y los objetos.

  De vez en cuando, apetece saber qué es parar, sentir el relax. Esta semana nos han ayudado Beethoven y Vivaldi.

  Los mayores, los de dos años, ya con tareas de motricidad fina. Cestas de castañas que se llenan de papeles rasgados y arrugados, son frutos de otoño en la imaginación. Frutos de otoño reales, también campo de investigación, la mamá de Javier, nos los trae de casa y tenemos la oportunidad de explorar sus cualidades.

  El color en pintura de dedos, en plastilina, en papel de seda… percibirlo de todas las maneras, inundando las retinas porque el objetivo es que los niños “sepan ver”. Y un primer taller de ciencias, el peso de los objetos, que naturalmente acaba en pompas de jabón.

  Paralela discurre la actividad enREDada. Por el grupo de padres en Facebook, han desfilado publicaciones de Jesús, el chupete (recomiendo lectura) y de Lidia Chenna, estupenda amiga que colabora con las familias con enlaces siempre interesantes.

  También esta semana, nos han confirmado la exposición de Escuela enREDada en el Encuentro de Buenas Prácticas TIC en la Educación. Va a ser la primera experiencia de la escuela en estas “lides”. El proyecto es muy joven pero lo compartiremos con muchísima ilusión.

  Y cómo no expresar el agradecimiento, de nuevo, a Kuentalibros, por permitirnos participar con “nuestra especial forma de leer”. Los niños y Kay ya son parte de un motivador proyecto lleno de “recomendaciones” que nadie debe perderse.

  Más enREDos, seguimos llenando el baúl de los tesoros que es Mister Wong ¡Os invitamos a compartir, os invitamos a colaborar!

  Y más, calentando motores para el Vl Encuentro Internacional 2011 EducaRed. Y ya inscritas en un curso de formación de PDI… con ganas y con fuerza.

¡Disfrutad del otoño!

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