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 (Esta presentación de vídeo tiene un corte debido a problemas técnicos de grabación casera)

  Y ahora sí empieza este artículo…

  Pidiendo disculpas de antemano, porque a mi mano sólo la mueve hoy el corazón.

 ¡Ayer, por fin, en Peñaranda! Digo por fin porque desde que supe que Escuela enREDada  figuraba en el programa de Buenas Prácticas, la responsabilidad, el compromiso y la ilusión de corresponder han llenado mis pensamientos y sentimientos.

  Y retomo el primer párrafo, me disculpo porque hoy no soy capaz de escribir más que desde la emoción. Ayer, en el Encuentro, un puñado de docentes que no habían podido dormir por la tensión de trasladar al resto, sus proyectos patinados por el esfuerzo y la ensoñación, lo hicieron.

  No sé si es innovación. Seguramente como dice Manel Rives, hace 30 años que ya se sabía de la necesidad de modificar los paradigmas y aún seguimos hablando sobre ello como si de primicia se tratase.

  No sé si lo que cada uno expresó como apuesta personal por el cambio resultará eficaz en cuanto a resultados.

  No sé si el camino emprendido por este puñado de desasosegados es el que debiera ser.

  Pero sí sé que ayer sentí fuerza, la de un grupo de inquietos que dicen “podemos cambiar y la mejor manera de demostrarlo es la contundencia de los hechos, y aquí tenéis un proyecto, otro proyecto y otro proyecto… todos con el mismo nexo, nos importan los chicos, su futuro y nos sentimos responsables de nuestra mediación en sus vidas”.

  No quisiera que esto que escribo sonara a recrearse en “qué bien se hace”. No, por favor, interprétese como ¡venga, atrévete, ya hay muchos docentes que aún a riesgo de que su trabajo no sea reconocido, ni considerado, o no sea el elixir que todos los males remedia, están afrontando el reto, porque necesitamos mejorar”.

  Dar nombres en un evento en el que el aprendizaje y la emoción han ido unidos de la mano, es muy difícil. Pero las frases e imágenes de tantos compañeros docentes retumban en mi cabeza y espero que me acompañen mucho tiempo como reflexión y estímulo.

  A todos, al CITA, Carmen y José Luis, por su inmejorable acogida, a los colegas “tuiteros” que estaban y a los que echábamos de menos, a Nines, a Ana y por supuesto a mi hija, Elvira, un abrazo apretado.

 NOTA: Escuela enREDada, ha tenido esta estupenda oportunidad para ser divulgada. Mis habilidades comunicativas han debutado en Peñaranda, quizás no le hayan hecho honor al Proyecto. La verdadera presentación será el día en el que no hable yo, sino la comunidad educativa de Escuela Gran Vía.

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