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Dime cómo te dan de comer y te diré cómo te consideran. Después de semejante afirmación tendré que argumentar sólido. Lo intentaré.

No es la primera vez que escribo sobre alimentación y es que, sin saber muy bien por qué, es la eterna descuidada en esta etapa de la infancia. No me refiero a los ingredientes (que a veces también) sino a “saber hacer” por parte del adulto para que sea lo que debe ser, no sólo nutrición sino, “un acto educativo”.

En los tres cursos que los niños están en la escuela somos miembros implicados en un buen montón de procesos de aprendizaje que, en su totalidad, se traducen en desarrollo, crecimiento y maduración y la finalidad es que sea integral y armónico.

Me quedo en la última palabra, armónico. Y os invito a hacer un pequeño recorrido. Punto de partida “si el niño aprende a conocerse a través de las sensaciones que percibe de su relación con el entorno y dentro de ese aprendizaje hay una carpeta donde archiva, al menos cuatro veces al día, sensaciones sobre nuestro modo de alimentarle ¿debemos facilitar el aprendizaje de la alimentación o sólo hay que preocuparse de la ingesta y nutrición?”.

    ¿Quién es el niño de 0 a los 6 meses?

El niño es un manojo de actos reflejos, órganos y aparatos inmaduros en estreno de activación y estremadamente delicados por la escasa inmunidad.

  • ¿Qué necesita para estar alimentado?

Precisa leche exclusivamente, a poder ser materna porque es la que mejor responde a las exigencias nutricionales.

Aunque es más pobre en calcio y vitamina D, con ella hay menos raquitismo. Es más pobre en hierro, pero éste se absorbe mejor y hay menos anemias.

Contiene anticuerpos contra muchas bacterias y virus. Defiende contra la absorción de alergenos.

Previene de malnutrición y obesidad. Protege de la celiaquía.

  • ¿Y qué más?

Necesita brazos, el calor y la seguridad del lenguaje de la piel. Necesita sentir el calor y afecto de la mirada.

Necesita tomas de unos 10 minutos el primer pecho y el segundo hasta que se sacie. El primero es conveniente que sea bien aprovechado porque la composición de la leche es más grasa según avanza la toma. Los primeros días a demanda, después regulando y adquiriendo hábitos, con intervalos de tres o cuatro horas.

    ¿Quién es el niño de 6 a los 12 meses?

Controla su cuello, mantiene la cabeza erguida, voltea sobre sí mismo, se arrastra, gatea. Es capaz de sentarse, se mantiene de pie con apoyo, coge objetos para explorarlos. Repita sílabas y al final del año tiene intencionalidad comunicativa por lo que las palabras van sustituyendo a los gestos…

En el primer año, triplica su peso y puede crecer hasta 30 centímetros. Sobre los 4 meses su intestino ya es capaz de asimilar o rechazar moléculas complejas con poder alergizante.

  • ¿Qué necesita para estar alimentado?

Diversificar la alimentación para evitar carencias, la leche ya no es suficiente en exclusiva.

Se incorpora el cereal sin gluten (a los siete u ocho, con gluten), la papilla de frutas y el puré de verduras.

Hacia el final del año ya pueden comer pescado y huevo y postres lácteos.

  • ¿Y qué más?

El niño ya ha perdido el reflejo de protrusión de la lengua. Se inicia la dentición. Su boca está preparándose para “otra manera de comer”, texturas más gruesas, cuchara…

El niño precisa colaborar en su alimentación, sostener el biberón y hacia el año de vida, el vaso y la cuchara ¡No importa que derrame o ensucie, está aprendiendo!

El niño debe comer sentado, reconociéndole espacio y autonomía propios y ejercitar otras habilidades y destrezas que no sean la mera succión y deglución.

La hora de la comida debe ser un momento placentero. Es fácil que la introducción de un alimento nuevo genere en el niño sorpresa y rechazo, a esta edad, son conservadores en sus gustos. La expresión de estos sentimientos debe ser tratada con paciencia y dando al pequeño el margen de conocer las nuevas incorporaciones a su dieta.

    ¿Quién es el niño de 12 a 36 meses?

Teníamos un bebé que ahora está en plena fase de conquista de autonomía, aunque con fuerte dependencia afectiva.

Ha aumentado considerablemente su posibilidad de desplazamiento, camina, corre, salta, sube y baja escaleras.

Actividad exploratoria arrolladora.

De la holofrase a la “explosión del lenguaje”…

  • ¿Y qué necesita para estar alimentado?

El crecimiento es menos de la mitad que en el primer año de vida, pero el doble que en los siguientes. Por ello necesita menos aporte calórico. Va a comer menos y más lento.

Necesita leche y derivados (600ml. día). Si toma leche artificial, hasta los 18 meses.

Necesita cereales porque tienen proteínas vegetales, sales minerales, vitaminas e hidratos de carbono.

Necesita frutas (mejor bien maduras), verduras, legumbres, todos los días. Carne, pescado, huevos, porque aportan proteínas animales, hierro, fósforo…

Una distribución equilibrada en el día y en la semana.

  • ¿Y qué más?

El niño está conociéndose y en una etapa de autoafirmación. Por ello, a veces se va a oponer a comer. Si te crea ansiedad se va a hacer fuerte en la oposición.

A los doce meses, ya puede y necesita comer, después del puré de verduras, comida entera en trocitos que no supongan riesgo de atragantamiento. Conocer otras texturas, otros sabores… vencer la fatiga muscular que supone masticar, ejercitar la musculatura de la boca. Utilizar su cuchara mientras le damos de comer.

A los dos años ya puede alimentarse solo, con supervisión del adulto, con ello gana confianza y sentido de la responsabilidad.

Tiene que incorporarse a la comida familiar, con ambiente tranquilo. El adulto debe evitar manifestar rechazos personales hacia alimentos ¡los chicos aprenden emulando nuestros modelos!

¡Nunca te olvides de valorar sus logros!

Con este artículo no he  pretendido tanto escribir sobre qué se come en los tres primeros años como incidir en una idea, ejercitar las habilidades permite el desarrollo de la capacidad ¿Por qué limitar las posibilidades funcionales de los chicos no respetando su potencialidad?

El niño de esta edad no puede identificar lo que es rentable en educación para él y su futuro. El adulto…

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