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 En Europa, en España, en Madrid, una mujer privilegiada con formación universitaria, con casa, con pareja, con trabajo, con hijos. Pongamos que hablo de ti o de mi.

 Somos las que tenemos derechos, ganados a pulso. Las que tenemos cualificación y voluntad para desempeñar nuestra proyección laboral. Las que no pasamos hambre. Las que podemos enfermar con la tranquilidad de ser atendidas. Las que podemos decidir sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. Las que somos capaces de llevar adelante familia y profesión…

  Las amadas, las reconocidas, las valoradas, las respetadas…

  Las que parimos y hacemos cábalas para criar y trabajar. Las que no tenemos acceso a puestos de máxima responsabilidad. Las que desarrollando el mismo trabajo que un hombre aún, no siempre, tenemos el mismo reconocimiento. Las que en la vida familiar, no siempre, encontramos la valoración y la colaboración que se precisa.

  Las que de nuestro cuerpo y de nuestra imagen se sigue haciendo el peor de los comercios…

  Las que sufren maltrato, vejación y muerte de la mano de un ser despreciable…

  ¡Somos las privilegiadas! ¡Aún nos queda mucho camino que recorrer!

  ¡Feliz día!

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