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  Hoy, ….más de la escuela, cumple dos años.

  Un 30 de marzo de 2010, comencé con ganas, sin ningún atisbo de conocimiento sobre nuevas tecnologías, sin ninguna experiencia previa en describir o relatar por escrito opinión o vivencias.

  Así, un poco inconscientemente y un mucho excitada por el reto.

  No puedo deciros que tuviese definida una finalidad, pienso que en aquel momento, se trataba más bien de una aventura que no tardé en percibir como reto.

  Aún, cuando releo algún post de esa época, la sonrisa pinta mis labios. Los leo con ternura, me doy cuenta de los pasos inseguros, de los titubeos que esconden a duras penas.

  Poco a poco fue creciendo (una de las palabras con mayor significado en mi vida). Indagaba en sus tripas, no había opción del escritorio que yo no explorase, mil veces, hasta conocer.

  Con el conocimiento vino una carga, la de la responsabilidad. Iba siendo consciente de que en la aventura no estaba sola, que mis palabras quedaban ahí, en la nube, para siempre. Que caras sin rostro se asomaban a mis pensamientos.

  Y vinieron las dudas, las inquietudes, los temores…

  Estaba madurando, ya no era sólo un juego.

  ¿Y qué es hoy el blog? Es parte de mi vida, una parte importante. Pedazos de escuela, de reflexiones, de obligaciones, de deseos, de proyectos… que se transforman una vez publicados, son de todos y para todos. Sometidos a lectura, crítica, reflexión, aportación, aplauso, e incluso, indiferencia.

  ¿Volvería a empezar? Sí, a pesar de que reniego de él una y mil veces porque me estresa, me cansa, me aburre, me inquieta…

  Sí, porque me da vida, porque me da voz, porque estáis ahí, porque conozco, porque aprendo, porque ya nada se queda entre las cuatro paredes de la escuela. Todo adquiere otra dimensión, la de compartir.

  En él, están las comidas, los descansos, el crecimiento, los conflictos, las alegrías, están mi motor y razón de ser, mis chicos. La importancia de lo pequeño, de lo cotidiano. Las experiencias que vivimos junto a los niños, anhelos de que un día sean personas de bien, libres y felices.

  En él, está Escuela enREDada, un sueño que raya en el delirio por lo que de nosotras está exigiendo, un sueño “hacer la escuela que queremos” que vivimos con pasión.

  En él está el equipo de educadoras de la escuela, su energía, su esfuerzo y sus ilusiones. Grandes por su calidad humana, grandes porque no han dejado nunca de soñar.

  En él hay sentimientos pequeños, grandes. Alguna vez, dolor, siempre esperanza e ilusión.

  En él estáis vosotros, los amigos, los compañeros, los que leéis, los que escribís, los que regaláis cariño, los que hacéis posible este blog…

  ¡Muchas gracias!

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