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  Y con este artículo cerramos el primer curso de escuela enREDada. Es posible que en estos dos meses se reformule para crecer. Dadas como somos a cuestionar y cuestionarnos, le haríamos un flaco favor al proyecto si no le diéramos la vuelta como a un calcetín, en busca de aciertos, errores, vacíos y mejoras.

  Ha sido un reto, no, quiero decir, muchos retos que al principio tenían el cariz de la utopía, la imagen de un sueño. Y hasta podía entenderse como pretencioso. No sólo nos implicaba más, contábamos con lo que no teníamos, el esfuerzo ajeno.

  Y si hay que ser realista, era de lo que partíamos, un desmedido anhelo.

  Escuela enREDada se gestó como fruto de años de experiencia que nos llevaron a la toma de una de las decisiones más importantes de nuestra andanza profesional. No queríamos quedarnos con la frustración de una vida dedicada a la Educación Infantil, sin saber si los deseos que apremiaban en nuestro fuero interno, de mejora, aunque pareciesen inalcanzables, eran posibles.

Y soñamos…

  • Con participación y colaboración de familias, médicos y compañeros, para mejorar los vínculos que nos unían ante el niño.
  • Con interacción para que la comunicación transversal fluyese.
  • Con la presencia de la escuela, más allá de los límites institución, haciendo de la red la aliada alada que nos llevase a los hogares, trabajos, a parques, a amigos…
  • Con la existencia de una comunidad educativa que estableciese nuevas relaciones alejadas de los estereotipos, facilitadoras de tareas de equipo.

Y sentimos temores, nos acecharon inquietudes…

  • Saber reconocer el no saber, el no poder.
  • Que un control no ajustado hiciera peligrar la subsistencia.
  • No ser lo analíticas que debiéramos para la toma de decisiones, la búsqueda de medios.
  • No ser observadoras objetivas de realidades, confundir deseo y posibilidad.
  • Colaborar no es fácil, teníamos que aprender juntos, superando clichés, derribando barreras.
  • Señalábamos a las familias como interlocutores participativos, les pedimos mucho más de lo que está establecido dar. Y no podíamos esperar correspondencia inmediata.
  • La gestión de esta modalidad de relación precisaba evaluación, organización y manejo de tiempos, voluntades, esfuerzos, sin que en ningún momento, la participación estuviera sometida a cuantificación, ni castigo o recompensa. Debía forjarse como valor interiorizado, generoso, solidario, impagable, para que fuese libre, evitando así, discriminaciones o actuaciones restringidas a grupos o personas. Cada individuo con su rol responsable e íntimamente elegido.

Satisfacciones…

  • Y empezamos a recuperar el calor de la relación humana, un bien preciado del que nos estábamos olvidando.
  • Y sentimos el enriquecimiento de toda la comunidad. Creo no equivocarme afirmando que el río de comunicación algo nos ha dejado de poso a cada uno de nosotros en su paso.
  • Y supimos que estábamos en el buen camino, haciendo todo lo posible, dejando atrás la crítica estéril. Sintiéndonos protagonistas de un profundo cambio.
  • Y vivimos la emoción de haber escrito humildemente algunas páginas de nuestra pasión, la Educación Infantil, nuestra etapa, la olvidada.
  • Y tuvimos la sensación de que habíamos respondido a un compromiso muy grande, el que teníamos con nuestros alumnos.

Y no paramos de desear…

  Este primer año ha sido la prueba de fuego. Hoy, la experiencia de comunidad educativa abierta y conectada es ya nuestra hoja de ruta. Son ya  futuro inmediato entre nuestras finalidades:

  • Trabajar por proyectos con la implicación de padres y docentes.
  • Enriquecer la cotidianeidad del grupo de escuela enREDada en Facebook con la aportación de profesionales de la educación, la sanidad, la psicología, la pedagogía, que serán invitados a presencias colaborativas de aprendizaje e intercambio.

Agradecimientos…

  En primer lugar, a las familias copartícipes de una experiencia vital que ha requerido mucho de todos y que esperamos haya aportado mucho a todos.

  Al equipo de educadoras que sólo desde una vocación inconmesurable han sido capaces de trascender fatigas y esfuerzo para dar todo su apoyo y empuje a un curso enREDado.

  A los compañeros docentes y amigos de la red, que con sus comentarios, intercambios de información y formación, con el cariño y aliento, han dado estabilidad y equilibrio en los altibajos de un proceso vivo, pergeñado de actuaciones humanas, con sus errores y vacilaciones.

Un secreto…

  Éste ha sido uno de los años más difíciles y hermosos de mi vida.

 ¡Gracias a todos pudo ser!

  Este vídeo de hoy es para mis chicos, un recuerdo chiquitín. Padres, madres y educadoras han sido los actores de la obra que interpretaron ¡EnREDados hasta el final!

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